El régimen cubano encabezado por Miguel Díaz-Canel anunció una flexibilización en el comercio de productos agrícolas y la reapertura parcial del sector a la iniciativa privada, en un contexto marcado por una profunda crisis económica y productiva.
Las autoridades cubanas autorizaron nuevas formas de comercialización directa entre productores y actores privados, en un intento por mejorar la disponibilidad de alimentos y aliviar las tensiones en el abastecimiento interno. La medida implica una reducción de ciertas restricciones estatales que históricamente limitaron la participación del sector no estatal en la economía agrícola.












