Policías venezolanos inducen a periodistas a cruzar y luego los retienen ilegalmente.
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La dictadura de Venezuela volvió a quedar en evidencia por el uso sistemático de prácticas ilegales contra la prensa internacional. En las últimas horas se conocieron múltiples denuncias sobre operativos de fuerzas de seguridad que inducen deliberadamente a periodistas extranjeros a cruzar la frontera para luego retenerlos de manera arbitraria en territorio venezolano.
Según relataron testigos y colegas de las víctimas, efectivos policiales apostados en pasos fronterizos se acercan a reporteros que trabajan del lado extranjero —principalmente en zonas limítrofes con Colombia— y los “invitan” a ingresar unos metros al país para realizar consultas o entrevistas. Una vez que los periodistas cruzan, quedan automáticamente bajo jurisdicción del régimen chavista y son retenidos sin orden judicial ni explicación formal.
Policías venezolanos inducen a periodistas a cruzar y luego los retienen ilegalmente.
La maniobra no es aislada ni improvisada. De acuerdo con la información recopilada, ya cayeron en estas trampas periodistas de nacionalidad mexicana, colombiana y francesa, varios de ellos pertenecientes a agencias internacionales de noticias. En todos los casos, el patrón se repite: retención forzada, interrogatorios intimidatorios y confiscación de pertenencias personales y herramientas de trabajo, como cámaras, teléfonos y computadoras.
Las detenciones se producen bajo el argumento genérico de “seguridad nacional”, una fórmula habitual del chavismo para justificar abusos de poder. En la práctica, estas acciones funcionan como un mecanismo de censura directa y de amedrentamiento contra quienes intentan documentar la crisis política, social y humanitaria que atraviesa el país.
Policías venezolanos inducen a periodistas a cruzar y luego los retienen ilegalmente.
Las fuerzas involucradas responderían tanto a la Policía Nacional como a cuerpos de seguridad bajo control del régimen, entre ellos la Guardia Nacional Bolivariana, que opera con amplias facultades en zonas fronterizas. La falta de controles judiciales y la inexistencia de garantías básicas convierten a estos territorios en verdaderas zonas liberadas para el atropello institucional.
Desde el entorno de periodistas argentinos que trabajan en la región señalaron que el reportero nacional que logró evitar la trampa lo hizo al advertir la maniobra a tiempo y negarse a cruzar la línea fronteriza. La anécdota, celebrada con ironía en redes sociales, no oculta la gravedad del trasfondo: en Venezuela, ejercer el periodismo se ha transformado en una actividad de alto riesgo.