En un contexto internacional marcado por la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente y una fuerte escalada del precio del petróleo, el mercado energético argentino reaccionó con una señal de orden y coordinación: las principales petroleras que operan en el país decidieron alinearse con la estrategia impulsada por YPF para contener la suba de los combustibles y garantizar estabilidad en los surtidores. El acuerdo, que ya rige en todo el territorio nacional, involucra a productores, refinadoras y comercializadoras, y establece que los precios de la nafta y el gasoil se mantendrán estables durante al menos las próximas seis semanas, evitando así que el impacto de la suba internacional del crudo se traslade de forma inmediata al consumidor.
Según fuentes con conocimiento de las negociaciones, la decisión responde a dos factores clave: la caída de la demanda —especialmente en el interior del país— y la necesidad de ofrecer mayor previsibilidad frente a la volatilidad global. Se trata, además, de un entendimiento alcanzado por iniciativa del propio sector privado, sin intervención directa del Gobierno, lo que refuerza el cambio de paradigma económico bajo la actual gestión. El mecanismo se activó tras un incremento cercano al 20% en los combustibles desde el inicio del conflicto armado en Medio Oriente, una suba que impactó de lleno en el consumo. En particular, se registró una merma sensible en las ventas de nafta súper en el interior, donde el precio llegó a superar los $2000 por litro.











