El primer viaje al extranjero de Donald Trump tras asegurar un segundo mandato presidencial comenzó con un inicio triunfal. El presidente electo de Estados Unidos llegó para su encuentro con el presidente francés Emmanuel Macron, con un intenso apretón de manos mostrando autoridad y un abrazo parcial pero cordial.
Al llegar, Macron calificó la visita como "un gran honor para el pueblo francés", mientras que Trump recordó la "gran relación" que ambos habían disfrutado durante su primer mandato. Trump también comentó que "ciertamente parece que el mundo está un poco loco en este momento".
Este viaje marcó también el primer encuentro cara a cara entre Trump y el presidente ucraniano Volodymyr Zelenski desde que Trump ganó las elecciones en noviembre de 2024. Aunque ambos ya habían hablado por teléfono, este fue su primer encuentro personal. Zelenski agradeció a Macron por organizar una "buena y productiva" reunión trilateral, que tuvo lugar antes de la reapertura de la Catedral de Notre Dame.

En la reunión, que duró menos de una hora, Zelenski expresó su deseo de que la guerra en Ucrania terminara "lo antes posible y de manera justa". También destacó la importancia de la cooperación continua entre Ucrania, Estados Unidos y Francia para lograr la paz, señalando que "la paz a través de la fuerza es posible", buscando complicidad para que Estados Unidos le siga suministrando armas.
Macron, por su parte, instó a Estados Unidos, Ucrania y Francia a "continuar sus esfuerzos conjuntos por la paz y la seguridad". Inicialmente, Zelenski y Trump iban a reunirse por separado con Macron, pero este organizó una reunión trilateral de última hora. Tras el encuentro, los tres líderes acudieron a Notre Dame.










