Quito impulsa que Asunción declare terroristas a grupos criminales en un paso hacia una mayor coordinación regional en seguridad.
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El gobierno de Daniel Noboa solicitó formalmente a Paraguay que declare como organizaciones terroristas a cinco grupos criminales que operan en la región. El planteo se realizó durante un encuentro de alto nivel en Quito, donde representantes de ambos países discutieron mecanismos de cooperación en materia de seguridad.
Los grupos que Ecuador solicita que sean marcados como terroristas por el gobierno de Peña son Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones, Chone Killers y Latin Kings. Estos grupos son acusados de participar en el trafico ilegal de narcóticos en la región sudamericana y manejar economías de carácter ilegal en Ecuador.
Seis miembros de los Choneros arrestados por la policía nacional ecuatoriana
La iniciativa refleja la estrategia del gobierno ecuatoriano, que desde 2024 considera a varias bandas delictivas como actores terroristas en el marco de un conflicto armado interno contra el narcotráfico y la violencia estructural. En este escenario, Quito busca fortalecer alianzas regionales para enfrentar un fenómeno que ya trasciende fronteras y que amenaza la estabilidad institucional de varios países.
Por su parte, Paraguay aparece como un socio clave en este proceso. El gobierno de Santiago Peña ya ha dado pasos en esa dirección en el pasado, al declarar como organizaciones terroristas a grupos vinculados al narcotráfico internacional, lo que lo posiciona como un actor dispuesto a adoptar medidas firmes frente a este tipo de amenazas. Esta experiencia previa le otorga un rol relevante en la construcción de una estrategia regional más coordinada.
Desde una perspectiva de seguridad, la propuesta ecuatoriana apunta a endurecer el marco legal y facilitar la cooperación entre fuerzas de distintos países, permitiendo un mayor intercambio de información, operaciones conjuntas y sanciones más severas contra estas organizaciones. En un contexto donde 6las redes criminales operan a escala internacional, este tipo de medidas busca equilibrar la respuesta estatal frente a estructuras cada vez más complejas.
la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld y el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano
Además, la coordinación entre Ecuador y Paraguay puede interpretarse como parte de un cambio más amplio en América Latina, donde varios gobiernos comienzan a adoptar enfoques más duros frente al narcotráfico y el crimen organizado. La creciente violencia en países como Ecuador, con ataques, secuestros y atentados atribuidos a bandas criminales, ha llevado a replantear las estrategias tradicionales de seguridad.
En este marco, el acercamiento entre ambos países no solo representa una respuesta inmediata a la crisis, sino también un intento de sentar las bases para una política regional más firme y coordinada. La eventual decisión de Paraguay podría marcar un precedente para que otros países adopten medidas similares, consolidando una postura común frente a uno de los principales desafíos de la región.