El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, llegó a Venezuela para cerrar un histórico acuerdo petrolero impulsado por la administración de Donald Trump, que permitirá a Washington obtener un control efectivo sobre una parte estratégica de la industria energética venezolana.
El acuerdo, aprobado por la Asamblea Nacional venezolana, contempla el acceso preferencial de Estados Unidos a 17 campos petroleros y el control de instalaciones que hasta ahora estaban vinculadas con empresas de origen ruso y chino.
Trump había anunciado la operación la semana pasada y aseguró que permitirá a Estados Unidos obtener el control mayoritario sobre una porción de las 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
A su llegada a Caracas, Wright anticipó que este miércoles se anunciarán varios acuerdos de inversión y afirmó que las operaciones permitirán más que duplicar la producción petrolera de Venezuela durante los próximos años.
“Estos acuerdos de inversión en Venezuela buscan llevar paz, oportunidades y prosperidad al pueblo de Venezuela y al pueblo de Estados Unidos”, sostuvo el funcionario.
Estados Unidos busca recuperar el control energético frente a China y Rusia
Uno de los principales objetivos estratégicos del acuerdo es reducir la influencia de China y Rusia sobre el sector petrolero venezolano.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la operación busca normalizar la economía venezolana y atraer capital privado para recuperar la producción de los campos.
Estados Unidos busca recuperar el control energético frente a China y Rusia
Según Rubio, la mayoría de los 17 campos incluidos en el acuerdo estaban hasta ahora en manos de compañías chinas y rusas, por lo que la operación representa un importante cambio de orientación para la industria petrolera de Venezuela.
El Gobierno de Estados Unidos también sostiene que el incremento de la producción permitirá reducir los precios del petróleo para los consumidores estadounidenses, al mismo tiempo que fortalecerá la seguridad energética de Washington.
Washington tendrá poder de decisión sobre una petrolera venezolana
Uno de los componentes más relevantes del acuerdo involucra a North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda mayor petrolera privada de Venezuela.
La compañía está dirigida por el empresario venezolano Alejandro Betancourt y el Gobierno estadounidense adquirirá una participación del 35% como parte de la operación.
Además, los ciudadanos estadounidenses deberán constituir la mayoría del directorio de la empresa, mientras que Washington tendrá poder de veto sobre los integrantes de la junta.
Según la Casa Blanca, NABEP también otorgará a Estados Unidos el derecho a comprar el 20% del petróleo producido por la compañía al costo de producción.
Washington tendrá poder de decisión sobre una petrolera venezolana
La participación de Betancourt generó cuestionamientos debido a sus vínculos con operaciones empresariales desarrolladas durante el régimen de Hugo Chávez y a acusaciones de corrupción relacionadas con PDVSA. Sin embargo, funcionarios estadounidenses defendieron su incorporación al acuerdo y lo calificaron como un operador con experiencia.
El petróleo venezolano vuelve al centro de la estrategia de Trump
El acuerdo representa además una nueva etapa en la relación entre Washington y Caracas luego de la salida del poder de Nicolás Maduro en enero.
Desde la administración Trump argumentan que la recuperación de la industria petrolera venezolana permitirá generar inversiones, aumentar la producción y devolverle capacidad productiva a una industria devastada por años de mala gestión y corrupción.
El ministro de Defensa venezolano, Gustavo González López, también respaldó la operación y sostuvo que convertir las diferencias políticas en cooperación económica representa una decisión a favor de la paz.
En Caracas, algunos legisladores opositores cuestionaron la falta de información sobre los términos completos del acuerdo. Sin embargo, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, defendió la operación y planteó una pregunta central: “¿Quién se beneficia de este petróleo si permanece bajo tierra?”
Para Trump, además, el acuerdo tiene una dimensión económica y política adicional. Aumentar la oferta de petróleo y reducir su precio es una prioridad de la Casa Blanca, especialmente de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
Con la llegada de Wright a Caracas, Washington busca ahora convertir el acuerdo político en una transformación concreta de la industria petrolera venezolana, desplazando a Rusia y China y colocando nuevamente a Estados Unidos en una posición dominante sobre uno de los mayores recursos energéticos del continente.