Uno de los puntos más sensibles de la acusación europea es el sistema de insignias azules o verificados. La Comisión sostiene que su carácter pago “confunde” a los usuarios, mientras que X responde que eliminó un sistema elitista que distinguía arbitrariamente quién podía ser verificado y quién no. La discusión es sintomática: lo que para Bruselas es “orden”, para Musk es una herramienta de censura encubierta.












