Tras la exigencia de Irán de liberar USD 12.000 millones para avanzar en las negociaciones, el gobierno respondió con la confiscación de USD 1.000 millones en criptomonedas vinculadas al régimen iraní.
El secretario del Tesoroestadounidense, Scott Bessent, ha anunciado un hito sin precedentes en la guerra financiera contra el régimen de Irán. En una demostración de soberanía tecnológica y determinación política, Estados Unidos ha logrado la incautación acumulada de aproximadamente 1.000 millones de dólares en criptoactivos vinculados a las redes de financiamiento de Teherán.
Esta cifra colosal representa el éxito total de las acciones ejecutadas hasta la fecha, consolidando la posición de Washington como el guardián de la integridad financiera global. Esta ofensiva es el pilar central de la Operación Furia Económica, una iniciativa estratégica lanzada en marzo de 2025 con el objetivo de desmantelar las redes iraníes que pretenden burlar las sanciones internacionales.
Scott Bessent y Donald Trump
Durante su intervención en el Foro Económico Nacional Reagan, celebrado en California, Bessent describió con dureza la eficacia de la operación al señalar que las autoridades simplemente “les arrebataron las carteras” y añadió con tono firme: “Algunos de ellos podrían estar escribiendo ahora mismo y no darse cuenta de que les han robado la cartera”.
El crecimiento de estas incautaciones refleja una aceleración sin tregua: mientras que a finales de abril se reportaban casi 500 millones de dólares, la actualización de hoy duplica esa cifra, evidenciando una presión asfixiante sobre el enemigo.
Entre los logros más destacados de esta campaña se encuentra el bloqueo masivo de 344 millones de dólares en la criptomoneda estable USDT dentro de la cadena de bloques de Tron, ejecutado en abril de 2026. Según los datos del Tesoro, antes de que esta administración intensificara la presión, el régimen iraní movía entre 400 y 500 millones de dólares mensuales a través de canales digitales para financiar a la Guardia Revolucionaria Islámica y sus operaciones de venta ilegal de petróleo.
El régimen de los ayatolas ha intentado diversas maniobras desesperadas para sostener su economía, la cual ya se enfrenta a la devaluación del rial, graves dificultades bancarias y una caída estrepitosa en los ingresos petroleros. Informes de inteligencia señalan que sectores de la Guardia Revolucionaria han promovido el uso de Bitcoin en operaciones marítimas a través de plataformas como Hormuz Safe.
Incluso se reportó que Irán evaluó la audacia de exigir pagos en Bitcoin a los buques petroleros que transitan por el estratégico Estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. No obstante, la capacidad de rastreo de Estados Unidos ha convertido a la cadena de bloques en un arma letal contra la evasión de sanciones.
Donald Trump.
La estrategia de Washington no solo es de fuerza, sino de colaboración inteligente, trabajando codo a codo con emisores como Tether y empresas de análisis de blockchain para identificar e inmovilizar las billeteras digitales de los criminales.
Además, autoridades de Israel han confirmado que entidades vinculadas a la Guardia Revolucionaria utilizaban USDT para sus fines oscuros, lo que justifica la contundencia de las acciones estadounidenses. Bessent fue claro al declarar que: “EE. UU. confiscó USD 1000 millones en criptomonedas vinculadas a Irán”.
Finalmente, el gobierno ha asegurado que estos activos se mantienen “en nombre del pueblo iraní” y que una parte de ellos será destinada a compensar a las víctimas del terrorismo. Con la promesa de nuevas designaciones de la OFAC y futuras confiscaciones, la administración de Donald Trump reafirma que el uso de activos digitales no otorgará impunidad a quienes desafíen la seguridad nacional y la paz regional