Estados Unidos intensificó este fin de semana sus acciones contra el comercio petrolero venezolano al detener un nuevo buque en aguas internacionales, el segundo interceptado en cuestión de días y el tercero en lo que va del mes, según informaron dos funcionarios estadounidenses.
Las autoridades no revelaron oficialmente la identidad del navío ni el lugar exacto de la operación, aunque Bloomberg indicó que se trató del ''Bella 1'', un petrolero con bandera panameña que había sido previamente sancionado por Washington y que se dirigía a Venezuela para cargar crudo.
La intercepción se produce pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara un ''bloqueo total y completo'' contra todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de presión económica destinada a limitar los ingresos del régimen venezolano, al que Estados Unidos acusa de sostenerse mediante la exportación de petróleo en violación de sanciones internacionales.
De acuerdo con fuentes oficiales, estas operaciones buscan reforzar el cumplimiento de las sanciones y enviar un mensaje claro a las compañías navieras, aseguradoras y países que faciliten el transporte de crudo venezolano. Al actuar contra buques ya incluidos en listas de sanciones, Washington pretende demostrar que no habrá tolerancia para quienes intenten evadir las restricciones impuestas.
La semana pasada, las fuerzas armadas estadounidenses incautaron un primer petrolero procedente del país sudamericano. El presidente Trump destacó públicamente la magnitud de esa operación, al describir el buque como ''un gran petrolero, muy grande, el más grande jamás incautado''.










