Luego de la captura del dictador Nicolás Maduro en Venezuela, los esfuerzos estadounidenses por buscar la paz en el Caribe se enfocan en Haití.
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Estados Unidos reafirmó esta semana su papel central en los esfuerzos por estabilizar Haití, luego de que el Consejo Presidencial de Transición anunciara la destitución del primer ministro en funciones, Alix Didier Fils–Aimé, a pocas semanas de la disolución prevista del propio órgano, el próximo 7 de febrero.
En un comunicado difundido el mismo día, el gobierno del presidente Donald Trumpcalificó como ''fundamental'' la permanencia de Fils–Aimé en el cargo para sostener la lucha contra las pandillas criminales que controlan amplias zonas del territorio haitiano.
Washington advirtió además que ''tomará las medidas apropiadas'' frente a cualquier acción que busque desestabilizar al país, una señal clara de la determinación de la Casa Blanca de preservar un mínimo de continuidad institucional en medio del caos.
Estados Unidos apoya la permanencia del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé
La postura estadounidense se vio reforzada por el anuncio del Comando Sur (Southcom) sobre la movilización de tres buques hacia las costas de Haití, en una demostración de presencia disuasiva que subraya la importancia estratégica del Caribe para la seguridad regional.
Desde la perspectiva de la administración Trump, la inestabilidad crónica en Haití representa una amenaza directa, tanto por el riesgo de expansión del crimen organizado como por el impacto potencial en los flujos migratorios hacia Estados Unidos.
La gravedad de la situación interna haitiana ha sido ampliamente documentada por organismos internacionales. Las pandillas, agrupadas en la coalición Viv Ansam, controlan cerca del 90% de Puerto Príncipe y han extendido su influencia hacia el centro y el norte del país.
Bajo la figura visible de Jimmy Chérizier, alias ''Barbecue'', estas organizaciones han sido responsables de masacres, secuestros y ataques sistemáticos contra infraestructuras críticas.
Jimmy Chérizier es conocido por liderar una organización criminal caníbal
Según datos de Naciones Unidas, más de 8.100 asesinatos fueron registrados entre enero y noviembre del año pasado, una cifra que podría estar subestimada debido al acceso limitado a zonas dominadas por las bandas.
En paralelo, Médicos Sin Fronteras informó un fuerte aumento de la violencia sexual, utilizada de forma sistemática para aterrorizar a la población, especialmente a mujeres y niñas, en un contexto de colapso de los servicios públicos y deterioro extremo de las condiciones de vida.
Ante este escenario, la administración Trump ha optado por una estrategia pragmática orientada a resultados, evitando por ahora el despliegue directo de tropas estadounidenses.
La gestión Trump no tiene pensado enviar tropas al país caribeño
En su lugar, Washington ha impulsado una combinación de presión diplomática, sanciones y apoyo indirecto a operaciones de seguridad, promoviendo la participación de actores internacionales bajo el paraguas de la ONU.
En ese marco se inscribe la Misión Multinacional de Seguridad liderada por Kenia y, más recientemente, la autorización de una fuerza internacional ampliada de 5.550 efectivos con un mandato más robusto para detener a miembros de pandillas.
Estas iniciativas reflejan el liderazgo estadounidense en la articulación de respuestas multilaterales, al tiempo que buscan limitar los costos políticos y humanos de una intervención directa.
El respaldo explícito de Washington al primer ministro Fils–Aimé responde a consideraciones de estabilidad y eficacia operativa. Analistas señalan que su relación de cooperación con la policía haitiana y su rol en la coordinación de fuerzas de seguridad lo convierten en una figura clave para mantener la continuidad de los operativos contra las pandillas.
Washington ha promovido la misión liderada por Kenia para combatir la inseguridad en Haití
Pese al anuncio público de su destitución, fuentes especializadas aseguran que esta no se concretó, en gran medida por la presión internacional encabezada por Estados Unidos.
Según expertos, este no fue el primer intento fallido de desplazar al primer ministro, y todos los anteriores habrían sido bloqueados por mensajes públicos y gestiones privadas de Washington.
La insistencia de la administración Trump en sostener su permanencia busca evitar un vacío de poder que podría ser explotado por las organizaciones criminales caníbales.
Mientras se acerca la fecha de disolución del Consejo Presidencial de Transición, persiste la incertidumbre sobre la estructura de gobierno que lo reemplazará. No obstante, la firme postura de Estados Unidos ha contribuido a contener maniobras desestabilizadoras y a mantener un mínimo de orden institucional.
Washington quiere evitar un vacío de poder en Haití