Helmut Sterz denunció ante el Parlamento alemán que se omitieron estudios clave y cuestionó el proceso de aprobación de la vacuna.
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Helmut Sterz, quien fue un exjefe de toxicología de Pfizer en Europa, afirmó recientemente que entre 20.000 y 60.000 muertes en Alemania podrían estar vinculadas a la vacuna contra el COVID-19.
Sus declaraciones fueron realizadas el 19 de marzo de 2026 durante su exposición ante la comisión de investigación sobre la pandemia del Bundestag, el Parlamento alemán.
Sterz, médico veterinario y toxicólogo con más de 35 años de experiencia, compareció ante la Enquete-Kommission tras ser invitado por el partido derechista AfD.
Aunque no participó en el desarrollo de la vacuna Comirnaty, desarrollada por Pfizer y BioNTech, indicó que analizó documentación pública y de autorización del fármaco. Su intervención oral duró aproximadamente cinco minutos, pero estuvo acompañada por una presentación escrita detallada.
Helmut Sterz
Durante su exposición, sostuvo que la vacuna “nunca debería haber sido aprobada bajo estándares normales” y afirmó que el proceso de aprobación transformó la campaña de vacunación masiva en “experimentos humanos prohibidos”.
Falta de estudios de seguridad
Además, consideró que los procedimientos acelerados solo hubieran sido aceptables en el caso de un virus con una letalidad extrema, como el Ébola, y no para uno con un impacto comparable al de una gripe fuerte.
El especialista afirmó que se omitieron al menos diez estudios toxicológicos preclínicos esenciales. Entre ellos, señaló la ausencia de investigaciones sobre carcinogenicidad, es decir, el riesgo de cáncer, lo que calificó como “muy cuestionable y lamentable”.
También indicó que los estudios sobre toxicidad reproductiva y fertilidad fueron insuficientes o defectuosos, sin datos fiables sobre efectos en el embarazo o el desarrollo de la descendencia.
Sterz sostuvo que los estudios de toxicidad a largo plazo fueron descartados por “limitaciones de tiempo” sin una justificación adecuada.
La vacuna contra el Covid de Pfizer.
Además, aseguró que existieron diferencias en los procesos de producción de la vacuna: mientras que en los ensayos clínicos se utilizó una formulación a pequeña escala, en la fabricación masiva se aplicó un proceso bacteriano que, según afirmó, introdujo contaminación con ADN bacteriano en los viales, con posibles consecuencias impredecibles para el genoma humano.
La mortalidad
En relación con el impacto en la mortalidad, el ex toxicólogo citó 2.133 muertes reportadas al Paul-Ehrlich-Institut (PEI) tras la administración de la vacuna.
A partir de esos datos, aplicó un factor de subnotificación de aproximadamente 30 veces, basado en sistemas como el VAERS de Estados Unidos, y estimó que la cifra real podría alcanzar las 60.000 muertes en Alemania vinculadas a la vacunación.
El Parlamento alemán.
También indicó que, en informes iniciales posteriores a la autorización, Pfizer habría registrado más de 1.200 muertes sospechosas en los primeros dos meses de aplicación del producto. En ese sentido, afirmó que la vacuna debería haber sido retirada del mercado en ese momento.
Sterz cuestionó además la efectividad del producto en términos de mortalidad ajustada por edad, señalando que no logró reducirla y que, en algunos análisis, incluso se habría asociado con un aumento. En esa línea, calificó la campaña de vacunación como una “tragedia” y sostuvo que dejó “millones de víctimas en todo el mundo”.
Finalmente, criticó que, pese a la existencia de miles de reportes de efectos adversos graves, la vacuna no haya sido retirada del mercado.