La muerte de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia, dio un giro decisivo tras conocerse los resultados de la autopsia. El informe forense confirmó un dato estremecedor: el menor presentaba 22 golpes internos en la cabeza, compatibles con agresiones físicas reiteradas. El caso, que ya estaba bajo investigación como una muerte dudosa, escaló rápidamente a una causa por homicidio agravado, con la detención de su madre, Mariela Altamirano (28), y su pareja, Maicol González, principales sospechosos.
Según fuentes judiciales, los golpes detectados se distribuyen en zonas clave del cráneo:
región frontal, temporal y occipital (nuca). La autopsia estableció que Ángel sufrió una muerte cerebral producto de una cadena de eventos fisiológicos: “hipertensión endocraneana por edema cerebral difuso y generalizado asociado a herniación de las amígdalas cerebelosas vinculable a hemorragia subaracnoidea”. Además, la fiscalía ya había adelantado que las lesiones intracraneales correspondían a días previos al fallecimiento, lo que refuerza la hipótesis de un cuadro de violencia sostenida en el tiempo. Incluso, los investigadores no descartan que el caso encuadre en un síndrome del niño maltratado, una condición asociada a agresiones reiteradas contra menores.
Especialistas explicaron el mecanismo que derivó en la muerte. El neurólogo Alejandro Andersson detalló:
“Ese sangrado desencadenó un edema cerebral difuso generalizado”, lo que provocó un aumento crítico de la presión dentro del cráneo. Por su parte, el neurocirujano Leandro Carballo explicó que esta presión extrema genera una compresión del tronco cerebral, afectando funciones vitales como la respiración y la circulación. El proceso es claro y devastador: traumatismo → hemorragia → inflamación → aumento de presión → paro cardiorrespiratorio.
La historia clínica aportó un elemento determinante: “Refieren que hubo un antecedente de traumatismo previo”, indicaron los médicos que recibieron al niño. Ángel ingresó en estado crítico: “Inconsciente, no responde a estímulos, con ventilación asistida”, señala el informe. Ese dato coincide con la reconstrucción médica y refuerza la hipótesis de que existió un golpe previo al colapso físico.









