El exdirector del FBI, James Comey, enfrenta una dura acusación federal en los que podría llevarlo a la cárcel. La causa está siendo impulsada por la oficina del fiscal federal del Distrito Este de Virginia, y ocurre en un contexto político tenso tras la renuncia del anterior fiscal, Erik Siebert, quien se oponía a presentar cargos tanto contra Comey como contra la fiscal general de Nueva York, Letitia James.
Los fiscales federales han trabajado a contra reloj para presentar al menos un cargo de perjurio contra Comey antes de que expire el plazo de prescripción de cinco años el próximo martes.
El cargo se relaciona con una declaración que Comey hizo el 30 de septiembre de 2020 ante el Senado, en la que afirmó no haber autorizado la filtración de información a la prensa, específicamente sobre las investigaciones ilegales del FBI a la campaña de Trump.

Durante esa audiencia, el senador Ted Cruz lo cuestionó directamente, retomando una pregunta del senador Chuck Grassley, sobre si Comey había autorizado a alguien en el FBI a actuar como fuente anónima en reportajes sobre las investigaciones de Trump.
Cruz afirmó que Andrew McCabe, exsubdirector del FBI, había filtrado información al Wall Street Journal bajo instrucciones de Comey. El entonces director del buró respondió que mantenía su testimonio previo de 2017, negando haber dado esa autorización.










