El informe de revisión destaca que Brennan favoreció una ''consistencia narrativa'' sobre la solidez analítica, ignorando advertencias de altos funcionarios de la CIA que alertaban sobre la falta de credibilidad del dossier. Este comportamiento, según el DOJ, podría constituir una violación de la confianza pública.
En el caso de Comey, aunque aún no se han revelado los detalles específicos de la investigación, fuentes del Departamento de Justicia aseguran que está bajo escrutinio. Ambos casos podrían enmarcarse en una conspiración, abriendo la posibilidad de cargos más amplios.
El trasfondo del escándalo se remonta a julio de 2016, cuando Brennan informó al entonces presidente Barack Obama y otros altos funcionarios, incluidos el vicepresidente Joe Biden, la fiscal general Loretta Lynch y el director de inteligencia James Clapper, sobre una estrategia de la campaña de Clinton para vincular a Trump con Rusia, con el objetivo de desviar la atención del escándalo de sus correos electrónicos.
















