Una fragata rusa realizó disparos de advertencia cerca de un yate británico en el Canal de la Mancha, en medio de crecientes tensiones entre Londres y Moscú.
Una fragata rusa abrió fuego de advertencia cerca de un yate de bandera británica en el Canal de la Mancha, en un incidente que elevó la tensión entre Moscú y Londres y reavivó las preocupaciones sobre la creciente actividad militar rusa en aguas próximas al Reino Unido.
El episodio ocurrió el martes por la mañana a unos 32 kilómetros al sur de la Isla de Wight, fuera de las aguas territoriales británicas. Aunque no se registraron heridos ni daños materiales, las autoridades de ambos países confirmaron posteriormente los hechos y ofrecieron versiones sobre las circunstancias que llevaron a la tripulación rusa a efectuar los disparos.
La embarcación involucrada fue la fragata Almirante Grigorovich, uno de los principales buques de guerra de la Armada rusa. Según Moscú, el yate continuó aproximándose a la nave militar pese a una serie de advertencias previas, lo que llevó al comandante a ordenar disparos de advertencia con armamento ligero para evitar una situación considerada peligrosa.
La fragata Almirante Grigorovich, un buque de casi 125 metros de eslora y capacidad para operar con una tripulación de hasta 220 personas, llevaba varias semanas desplegada en la zona escoltando embarcaciones rusas sometidas a sanciones internacionales y vigiladas por la Marina Real británica.
Una fragata rusa realizó disparos de advertencia contra una embarcación británica que circulaba por aguas internacionales
De acuerdo con la versión difundida por el Ministerio de Defensa ruso, el incidente se produjo en medio de una densa niebla que reducía considerablemente la visibilidad. Las autoridades señalaron que la tripulación de la fragata detectó la aproximación del yate y trató de comunicarse con él mediante distintos procedimientos de advertencia.
''Para llamar la atención de la tripulación del yate, se lanzaron bengalas y se emitieron señales acústicas. A pesar de estas medidas, la embarcación continuó su peligrosa aproximación'', indicó el ministerio en un comunicado oficial.
Rusia sostuvo que, ante la falta de respuesta, el comandante decidió recurrir a disparos de advertencia utilizando la artillería ligera del buque. Según Moscú, la medida fue adoptada exclusivamente para evitar una situación que pudiera comprometer la seguridad de ambas embarcaciones y no tuvo como objetivo impactar al yate británico.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó que investiga los informes sobre el incidente. En una breve declaración, las autoridades británicas señalaron que los disparos no estuvieron dirigidos contra la embarcación y recalcaron que ninguno de sus ocupantes resultó herido.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó que se abrió una investigación para esclarecer los hechos
Tras conocerse lo ocurrido, el patrullero HMS Tyne fue enviado a la zona para contactar a la tripulación del yate, recabar información sobre el incidente y comprobar el estado de los navegantes. Según las autoridades británicas, la embarcación continuó su travesía sin interrupciones.
El incidente se produjo apenas dos días después de una operación británica contra el petrolero Smyrtos, un buque vinculado a Rusia sospechoso de transportar petróleo en violación de las sanciones internacionales impuestas por Occidente. La interceptación fue llevada a cabo por comandos británicos y constituyó la primera acción de este tipo liderada por el Reino Unido desde el inicio de la guerra en Ucrania.
El capitán del petrolero, un ciudadano indio, compareció este martes ante un tribunal británico, que ordenó mantenerlo bajo prisión preventiva mientras continúan las investigaciones. Pese a la proximidad temporal entre ambos acontecimientos, las autoridades británicas descartaron cualquier relación directa entre la interceptación del buque y los disparos efectuados por la fragata rusa.
El Reino Unido envió una embarcación militar para constatar el estado de la tripulación del yate
La confrontación verbal y militar entre Londres y Moscú en aguas cercanas al Reino Unido ha aumentado en los últimos años. En noviembre pasado, el gobierno británico denunció la presencia del buque de inteligencia ruso Yantar en las proximidades de Escocia y advirtió públicamente sobre las actividades de espionaje atribuidas a Moscú.
Más recientemente, en abril, la Marina Real británica y la Fuerza Aérea desplegaron una amplia operación para seguir durante semanas a un submarino de ataque ruso y a otras embarcaciones de inteligencia que navegaban cerca de aguas británicas.
El incidente también evocó un episodio ocurrido en 2021 en el mar Negro, cuando el destructor británico HMS Defender navegó cerca de Crimea. En aquella oportunidad, Rusia aseguró haber efectuado disparos de advertencia para obligar al buque a abandonar la zona, una versión rechazada por Londres. Aquel episodio fue considerado uno de los momentos de mayor tensión entre Rusia y un miembro de la OTAN desde el final de la Guerra Fría.
Tras este nuevo incidente, las tensiones entre Rusia y el Reino Unido se han intensificado
Las reacciones políticas no tardaron en aparecer en el Reino Unido. El portavoz laborista de Defensa, James Cartlidge, afirmó que el incidente demuestra que Rusia sigue representando una amenaza directa para la seguridad británica. Por su parte, el dirigente liberal demócrata James MacClearly sostuvo que Moscú está llevando a cabo actos de intimidación cada vez más agresivos en las proximidades de las costas británicas.
Aunque el episodio concluyó sin víctimas ni daños materiales, vuelve a poner de manifiesto el deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente y el creciente riesgo de incidentes entre fuerzas navales en algunas de las rutas marítimas más transitadas y estratégicas de Europa.