Los terroristas hutíes de Yemen, respaldados por Irán, reivindicaron este domingo un nuevo ataque contra posiciones y equipamiento de tropas sauditas en la ciudad costera de Mokha, sobre el mar Rojo, horas después de atribuirse otra operación contra una instalación petrolera de Aramco en territorio de Arabia Saudita. La sucesión de ataques representa una nueva escalada del conflicto y aumenta los riesgos para la seguridad regional y el comercio marítimo.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, aseguró que el grupo llevó a cabo una operación de gran escala contra concentraciones de tropas sauditas y depósitos de armas en Mokha, utilizando numerosos misiles balísticos y drones. Residentes locales reportaron haber escuchado explosiones, mientras que un funcionario del gobierno yemení confirmó que se produjo un ataque en la zona.
Mokha es uno de los principales puertos bajo control del gobierno yemení reconocido internacionalmente y ha adquirido importancia en los últimos años como alternativa a los puertos controlados por los hutíes, particularmente Hodeida.
Los terroristas hutíes en Yemen aseguran que han atacado instalaciones energéticas en territorio saudí
El ataque ocurrió pocas horas después de que los hutíes afirmaran haber lanzado un dron contra una refinería de Aramco en Jazan, en el suroeste de Arabia Saudita. El grupo presentó la operación como una represalia por supuestos ataques con drones sauditas contra las provincias yemeníes de Hajjah y Saada.
El Ministerio de Energía saudita informó de un incendio en la instalación, aunque no se registraron víctimas y las autoridades indicaron que las llamas fueron controladas. El ministerio no precisó inicialmente la causa del incendio.
La coordinación temporal de ambas operaciones evidencia una estrategia de presión cada vez más agresiva contra Arabia Saudita. Los hutíes no solo están atacando objetivos militares, sino que también han demostrado su capacidad y disposición para amenazar infraestructura energética y rutas comerciales estratégicas.
Esta conducta ha generado fuertes cuestionamientos debido a las consecuencias que puede provocar más allá del enfrentamiento entre los hutíes y Arabia Saudita. Los ataques contra instalaciones petroleras y puertos incrementan el riesgo de interrupciones en el suministro energético y pueden obligar a los buques comerciales a modificar sus rutas, elevando los costos del transporte internacional.
Los rebeldes hutíes han comenzado a atacar objetivos comerciales con el objetivo de debilitar la economía en Medio Oriente
A finales de julio, los hutíes habían anunciado además un supuesto bloqueo naval contra Arabia Saudita en el estrecho de Bab el Mandeb, uno de los principales corredores marítimos del planeta. El grupo amenazó con impedir la carga y descarga de buques en puertos sauditas, ampliando así su campaña militar hacia el tráfico marítimo.
La amenaza resulta especialmente significativa porque Bab el Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta fundamental para el comercio internacional. Las acciones hutíes, combinadas con la situación en el Estrecho de Ormuz, elevan la preocupación por posibles interrupciones simultáneas en dos puntos estratégicos para el transporte de energía.
Las críticas contra los hutíes también se centran en su utilización de ataques contra infraestructura estratégica como instrumento de presión política. Aunque el grupo justifica sus operaciones como represalias frente a acciones sauditas, sus ataques con drones y misiles contra instalaciones petroleras y puertos aumentan el riesgo para civiles, trabajadores e infraestructura crítica y contribuyen a prolongar la inestabilidad de Yemen.
Un bloqueo naval contra Arabia Saudita fue anunciado por los hutíes en el Estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén
La escalada amenaza además con reavivar el conflicto interno yemení. Una tregua alcanzada en 2022 permitió detener los combates de mayor intensidad entre las partes, pero el incremento de las operaciones militares podría volver a deteriorar ese frágil equilibrio.
En paralelo, Irán y Omán mantienen conversaciones para intentar establecer un mecanismo que permita reabrir temporalmente el Estrecho de Ormuz. Según fuentes citadas en las negociaciones, los barcos podrían utilizar una ruta cercana a la costa iraní para entrar y otra próxima a la costa omaní para salir, sin pagar peajes durante un período provisional.
El eventual acuerdo buscaría recuperar un entendimiento previo entre Washington y Teherán y establecer un plazo de 60 días para negociar sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, el canciller iraní Abbas Araqchi advirtió que un acuerdo sobre las rutas no significaría necesariamente la reapertura del estrecho, ya que Teherán mantiene otras condiciones.
Según el Comando Central de Estados Unidos, hasta el sábado el bloqueo en Ormuz ya había desviado a 53 buques comerciales, además de dejar dos embarcaciones inhabilitadas y registrar el abordaje de otras dos.
El régimen iraní aseguró que un eventual acuerdo alcanzado con Estados Unidos, no significaría la reapertura definitiva del Estrecho de Ormuz