Durante el año pasado se contabilizaron 651.000 muertes frente a 645.000 nacimientos.
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Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Francia registró en 2025 un número de muertes superior al de nacimientos, de acuerdo con los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE).
Según el informe difundido este martes, durante 2025 se contabilizaron 651.000 muertes frente a 645.000 nacimientos. Este resultado marca el nivel más bajo de nacimientos desde 1942 y confirma una tendencia que se viene profundizando en los últimos años, caracterizada por una caída sostenida de la natalidad y un progresivo envejecimiento de la población.
Este cambio representa un punto de inflexión para Francia, que históricamente había mantenido una ventaja relativa respecto de otros países de la Unión Europea en términos de crecimiento demográfico. El nuevo escenario cambia esa posición y plantea desafíos estructurales de largo plazo.
Bebés.
Los datos del INSEE muestran que el descenso de los nacimientos no es un fenómeno reciente. Desde 2011, el número anual de nacimientos cayó un 23,6%. El demógrafo Gilles Le Minez describió este proceso como “uno de los hechos más llamativos de los últimos años”, al destacar la magnitud y la persistencia de la tendencia.
El retroceso de la natalidad no se limita a los grupos etarios de menor fecundidad, sino que también afecta a la franja de edad considerada tradicionalmente como la más fértil. En el grupo de personas de entre 25 y 34 años, históricamente el principal motor de los nacimientos en Francia, también se observó una disminución significativa. En ese sentido, Le Minez remarcó: “La velocidad a la que han disminuido los nacimientos en los últimos años es uno de los hechos más destacados”.
La tasa de fecundidad descendió en 2025 hasta 1,56 hijos por mujer, alcanzando su nivel más bajo desde la Primera Guerra Mundial. Este indicador se ubicó además muy por debajo del 1,8 previsto en las proyecciones del consejo asesor de pensiones. En comparación con otros países de la Unión Europea, Francia había ocupado en 2023 el segundo lugar en tasa de fecundidad, con 1,65 hijos por mujer, solo por detrás de Bulgaria, que registró una tasa de 1,81.
Bebé.
El impacto de este giro demográfico se extiende más allá de las estadísticas poblacionales y tiene consecuencias directas sobre la economía y las políticas públicas. La combinación de una menor natalidad y una mayor longevidad ejerce una presión creciente sobre el sistema de pensiones y el gasto social.
En este contexto, la Oficina Nacional de Auditoría Pública advirtió el mes pasado que la evolución demográfica obligará a incrementar el gasto público hasta niveles comparables a los registrados durante la pandemia de COVID-19. Al mismo tiempo, el organismo alertó que la reducción de la población activa implicará una menor base impositiva, lo que añade complejidad al equilibrio de las cuentas públicas.
Los datos difundidos por el INSEE confirman así un cambio estructural en la dinámica poblacional francesa, con implicancias de largo alcance para el sistema económico, social y fiscal del país.