El gobierno estadounidense defendió la autorización de ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, respaldándose en un memorando clasificado del Departamento de Justicia que define al fentanilo como una potencial arma química.
Para funcionarios y legisladores que apoyan la decisión, la medida representa un paso imprescindible para enfrentar la peor epidemia de drogas en la historia del país y proteger la seguridad nacional.
El documento interno, citado por un miembro de la Cámara de Representantes y otra fuente con acceso directo, sostiene que el fentanilo ya ha sido ''armado'' en ocasiones anteriores, un hecho que lo convierte en una sustancia cuyo uso excede el delito común y roza la categoría de amenaza estratégica.
Este marco jurídico fortalece la posición de Estados Unidos ante organizaciones criminales que operan con altos niveles de letalidad.















