El programa también fomenta un modelo de corresponsabilidad comunitaria y empresarial. Padres, familiares, amigos, empleadores y organizaciones calificadas podrán realizar aportes a las cuentas.
El límite anual se establece en 5.000 dólares por niño, aunque entidades benéficas y gobiernos locales o estatales podrán realizar contribuciones adicionales sin restricción. Los empleadores, además, tendrán la opción de aportar hasta 2.500 dólares libres de impuestos sobre la renta del trabajador, lo que podría convertir estas cuentas en un nuevo pilar de los beneficios laborales.
Las reglas de inversión han sido diseñadas para proteger a las familias y favorecer un crecimiento seguro. Por ley, los fondos solo podrán colocarse en índices amplios del mercado de acciones estadounidense, sin uso de apalancamiento y con comisiones máximas de 0.10%, características que reducen el riesgo y facilitan un desempeño estable a largo plazo. Las autoridades destacan que esta estructura pretende acercar a millones de jóvenes al mercado financiero de manera responsable y orientada al futuro.













