El programa desplegará unidades especializadas y tropas de élite en las zonas más sensibles del país para combatir organizaciones criminales transnacionales y fortalecer la presencia del Estado en la frontera.
El Gobierno de Bolivia presentó oficialmente el Plan Fronteras Seguras, una estrategia destinada a fortalecer el control en las zonas fronterizas consideradas más vulnerables frente al avance del crimen organizado transnacional. La iniciativa fue lanzada por el presidente Rodrigo Paz durante un acto realizado en Guayaramerín, en el departamento amazónico de Beni, sobre la frontera con Brasil.
El plan contempla el despliegue permanente de unidades especializadas y tropas de élite de la Policía Boliviana en puntos estratégicos como Guayaramerín, Cobija, San Ignacio y San Matías, localidades identificadas por las autoridades como áreas críticas debido a la presencia de organizaciones dedicadas al narcotráfico, el contrabando y otros delitos transnacionales.
Soldados del ejercito de Bolivia
Durante la presentación del programa, el presidente Paz afirmó que el objetivo es recuperar plenamente el control del Estado sobre las fronteras y mejorar las condiciones de seguridad en regiones que durante años han sido utilizadas como corredores para actividades ilícitas. El mandatario sostuvo que una frontera segura es fundamental para promover el desarrollo económico, el comercio y la inversión en esas regiones.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, explicó que la estrategia no se limitará a la frontera con Brasil, sino que se extenderá progresivamente a otras zonas donde el nivel de inseguridad también ha aumentado. Según el funcionario, el programa está diseñado para aplicarse a corto, mediano y largo plazo, con el propósito de devolver el control territorial al Estado boliviano.
Entre las medidas previstas figura la creación de dos nuevas unidades policiales de élite, una con base en Santa Cruz y otra en Beni, cuyos integrantes recibirán entrenamiento especializado impartido por instructores extranjeros. Estas unidades estarán dedicadas exclusivamente a combatir organizaciones criminales de carácter transnacional y reforzar la vigilancia en las zonas fronterizas más expuestas.
El secretario de Estado de EEUU Marco Rubio junto al presidente boliviano Rodrigo Paz
Las autoridades bolivianas sostienen que el fortalecimiento de la presencia policial permitirá mejorar la capacidad de respuesta frente al narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas y otras actividades ilegales que aprovechan la extensión y complejidad de las fronteras del país. Además del componente operativo, el Gobierno prevé mantener una presencia permanente del Estado en estas regiones mediante infraestructura, tecnología y cooperación internacional.
Con el Plan Fronteras Seguras, Bolivia busca reforzar la vigilancia de sus límites internacionales y consolidar una estrategia permanente contra el crimen organizado, en un contexto en el que varios países sudamericanos han incrementado sus esfuerzos para contener el crecimiento de las redes criminales transnacionales.