El gobierno de los Estados Unidos advirtió que el creciente control de Beijing sobre un puerto en Perú representa un riesgo para todo el continente.
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Estados Unidos advirtió que el creciente control de China sobre el megapuerto de Chancay, en Perú, podría representar un riesgo para la soberanía del país sudamericano y convertirse en un punto estratégico con implicaciones geopolíticas para toda América Latina, en medio de la intensificación de la competencia entre Washington y Pekín en la región.
La controversia gira en torno al puerto de aguas profundas de Chancay, ubicado al norte de Lima y valorado en 1.300 millones de dólares. El proyecto es liderado por la naviera estatal china Cosco, que posee una participación mayoritaria. La preocupación estadounidense se agudizó tras un fallo de un tribunal peruano que limitó la capacidad de supervisión regulatoria del Estado sobre la terminal.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado expresó en redes sociales su inquietud por informes que indican que Perú podría quedar ''incapaz de supervisar'' una de sus infraestructuras más importantes, al estar bajo jurisdicción de propietarios chinos.
El foco de las advertencias giran en torno al proyecto del puerto de Chancay, en Perú, que es liderado por Cosco
En su mensaje, la entidad sostuvo que respalda el derecho soberano de Perú a ejercer control sobre su infraestructura crítica y advirtió que el financiamiento chino de bajo costo puede implicar un alto precio en términos de autonomía nacional. La postura refleja el enfoque firme de la administración del presidente Donald Trump frente a la expansión económica de China en el hemisferio.
Desde Pekín, el Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó las declaraciones estadounidenses y las calificó de ''difamación'' y ''desinformación''. Funcionarios chinos insistieron en que el puerto sigue bajo autoridad peruana y que las preocupaciones sobre soberanía carecen de fundamento.
Varios especialistas afirmaron que Chancay podría redefinir las rutas comerciales del Pacífico Sur y recordó que China considera los puertos como activos de ''doble uso'', con potencial tanto civil como estratégico. Según algunos analistas, en un eventual escenario de conflicto, el control operativo podría utilizarse para restringir el acceso a embarcaciones vinculadas a Estados Unidos.
El régimen de Xi Jinping rechazó las advertencias de Washington
El regulador peruano de infraestructura de transporte, Ositran, anunció que apelará el fallo judicial, argumentando que el puerto no debería quedar exento del mismo marco de supervisión aplicado a otras instalaciones estratégicas del país. La resolución del proceso será determinante para definir el grado de control efectivo que ejercerá el Estado peruano.
El proyecto de Chancay forma parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China. Según voceros chinos, reducirá significativamente los tiempos y costos logísticos entre Perú y Asia y generará miles de empleos. Sin embargo, críticos sostienen que los beneficios económicos deben evaluarse junto a los riesgos estratégicos que implica ceder participación mayoritaria en una infraestructura clave.
El caso se enmarca en la creciente disputa entre Washington y Pekín por la influencia en América Latina, donde China ha ampliado sus inversiones en puertos, energía y transporte. Para la administración Trump, permitir que Pekín consolide posiciones dominantes en nodos logísticos estratégicos podría afectar la seguridad regional y limitar la capacidad de decisión de los países anfitriones.
Trump aclaró que el avance chino en Perú podría representar la pérdida de la soberanía para Lima