La creciente indignación social por la protección institucional a las bandas de extranjeros ilegales tuvo un capítulo crítico el pasado viernes en Escocia. En la ciudad de Edimburgo, un hombre de 36 años desató un ataque con machete dirigido contra inmigrantes musulmanes en un acto de justicia por mano propia.
El incidente comenzó cerca de una mezquita en el oeste de la capital y se trasladó a la zona de Leith Walk, dejando un saldo de 5 hombres heridos. Entre las víctimas se encuentran dos jóvenes de 22 años y otros tres de 24, 27 y 39 años, aunque se ha confirmado que ninguna de las lesiones reviste gravedad.

Al momento de ser interceptado por la Policía Antiterrorista, el ciudadano escocés lanzó un grito de guerra que resuena en una nación harta de la impunidad: "¡Estoy protegiendo al país de estos putos cabrones musulmanes que violan a nuestras jóvenes hijas!". Este acto, aunque condenado por la estructura de poder, refleja el sentimiento de desprotección de los ciudadanos frente a lo que consideran una invasión consentida por las élites.
La respuesta del Primer Ministro progresista, Keir Starmer, no se hizo esperar, calificando el suceso de "absolutamente indignante" y asegurando que el sospechoso se enfrentará a "todo el peso de la ley" por lo que tildó de "odio antimusulmán". Sin embargo, la hipocresía de Starmer es total: el mandatario ha ignorado deliberadamente el "The Rape Gang Inquiry Report", un documento de 219 páginas que expone el mayor escándalo de explotación sexual infantil en la historia británica.










