Ucrania llevó a cabo el mayor ataque con drones contra territorio ruso desde el inicio de la invasión a gran escala, en una operación que golpeó infraestructura energética y logística estratégica de Rusia. La ofensiva incluyó cientos de aeronaves no tripuladas y provocó un incendio en una de las principales refinerías del país, además de afectar otros objetivos considerados clave para el esfuerzo de guerra del Kremlin.
Según informó el Ministerio de Defensa ruso, las defensas antiaéreas derribaron 605 drones ucranianos en 18 regiones, además de la península de Crimea y zonas de los mares Negro y Azov, una cifra sin precedentes desde que comenzó el conflicto.
La ofensiva alcanzó una importante refinería de petróleo
Uno de los principales blancos fue la región de Yaroslavl, donde el gobernador Mijaíl Yevráev aseguró que las defensas locales neutralizaron 88 drones.
Si bien las autoridades rusas sostuvieron que no hubo víctimas fatales ni heridos y evitaron confirmar daños en instalaciones estratégicas, medios independientes difundieron imágenes que muestran un importante incendio en la refinería Slavneft-YANOS, una de las cinco mayores de Rusia y con capacidad para procesar alrededor de 15 millones de toneladas de petróleo al año.












