La organización Cáritas inició la entrega de alimentos, artículos de higiene y productos básicos a familias vulnerables, en medio de una profunda crisis económica marcada por apagones y escasez.
La organización de la iglesia católica Cáritas Cuba comenzó la distribución de la ayuda humanitaria enviada por el gobierno de Donald Trump para asistir a familias afectadas por la grave crisis que atraviesa la isla.
La entrega se inició en parroquias y casas religiosas de los municipios de Bejucal y Alquízar, ubicados cerca de La Habana, donde voluntarios de la organización verificaron los listados de beneficiarios y sus identidades para priorizar a los hogares con mayores necesidades.
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel
El envío forma parte de un programa de asistencia humanitaria estadounidense valorado en 60 millones de dólares, dentro de un paquete total de 100 millones de dólares previsto para los próximos meses. El primer cargamento llegó desde Miami con alrededor de 700 paquetes destinados a familias cubanas en situación de vulnerabilidad.
Cada paquete contiene alimentos básicos como arroz, frijoles, pasta, azúcar, aceite y conservas, además de productos de higiene personal como jabón, detergente y artículos sanitarios. También incluye elementos para enfrentar las dificultades de los servicios básicos, como lámparas solares y tabletas para purificar agua.
La distribución quedó en manos de Cáritas y de la red de parroquias católicas con el objetivo de que la ayuda llegue directamente a las familias seleccionadas. Desde Washington señalaron que este mecanismo busca evitar posibles desvíos de los recursos y garantizar que los suministros sean entregados a quienes más los necesitan.
La llegada de esta asistencia ocurre en medio de una de las peores crisis económicas de Cuba en las últimas décadas. La isla enfrenta prolongados apagones, dificultades para acceder a alimentos y medicamentos, problemas de transporte y una creciente salida de ciudadanos hacia otros países en busca de mejores condiciones de vida.
Ciudadanos de La Habana en un apagón general
El régimen cubano autorizó el ingreso de la ayuda, aunque cuestionó la política estadounidense hacia la isla y responsabilizó a las sanciones económicas por parte de las dificultades actuales. Por su parte, Washington sostiene que la asistencia está destinada directamente a la población cubana y no al aparato estatal.
La entrega de estos primeros paquetes marca una nueva etapa en la cooperación humanitaria entre organizaciones religiosas cubanas y Estados Unidos, mientras continúa el debate político sobre las causas de la crisis y las posibles soluciones para enfrentar el deterioro de las condiciones de vida en la isla.