En una nueva provocación al sistema de justicia argentino y a la comunidad internacional, la República Islámica de Irán designó como comandante interino de la Guardia Revolucionaria Islámica al general Ahmad Vahidi, un alto funcionario del régimen con pedido de captura internacional por su presunta participación en el atentado a la sede de la AMIA, que en 1994 dejó 85 muertos y más de 300 heridos en pleno centro porteño.
El nombramiento se da tras la reciente muerte del general Hossein Salami, quien fue abatido en un ataque atribuido a Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes. Junto a él, también falleció Mohammad Bagheri, hasta entonces jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, ahora reemplazado por Habibollah Sayyari como comandante provisional.












