Las declaraciones se producen en un contexto de fuerte presión por parte de la administración del presidente Donald Trump, que en las últimas semanas ha reforzado la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico. El mandatario republicano ha reiterado que no descarta el uso de la fuerza si no se alcanza un entendimiento que garantice la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados en la región.
Trump aseguró recientemente que las operaciones militares estadounidenses ya dañaron severamente instalaciones nucleares iraníes en el pasado, y subrayó que su gobierno está dispuesto a actuar nuevamente si lo considera necesario. ''Si lo hacemos, eso sería lo menor de la misión'', dijo al ser consultado sobre la posibilidad de nuevos ataques contra sitios nucleares iraníes.
El presidente también recibió en la Casa Blanca al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien habría planteado la necesidad de frenar el programa de misiles balísticos de Irán.















