El gobierno italiano desmanteló una red vinculada al desvío de donaciones humanitarias para financiar a la peligrosa organización terrorista.
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Italia vive horas de alta tensión política tras la detención de siete personas acusadas de integrar una red dedicada a la financiación de Hamás mediante organizaciones que operaban bajo apariencia humanitaria.
Las detenciones, realizadas por fuerzas de seguridad italianas en la zona de Génova, fueron presentadas por el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni como un golpe clave contra el terrorismo y una confirmación de la necesidad de mantener una vigilancia estricta sobre este tipo de estructuras.
Según la investigación, los sospechosos habían recaudado durante años al menos siete millones de euros para Hamás, organización considerada terrorista por la Unión Europea.
De ese total, alrededor de un millón de euros habría sido donado por ciudadanos italianos que creían estar contribuyendo a ayuda humanitaria para la población civil de Gaza.
La red de financiación desbaratada en Génova recaudó más de 7 millones de euros para la organización terrorista
Sin embargo, de acuerdo con los investigadores, el dinero fue canalizado a través de un entramado de asociaciones pantalla y empresas ficticias hasta llegar directamente al grupo islamista.
El caso adquirió una dimensión política y mediática aún mayor al conocerse la identidad del principal sospechoso, Mohammed Hannon, un activista palestino de 64 años, nacido en Jordania y residente en Italia desde 1983.
Hannon se había consolidado en los últimos años como una figura destacada del movimiento pro-palestino en el país y, tras los atentados del 7 de octubre, asumió la presidencia de la Asociación de Palestinos en Italia. Desde ese cargo, organizó grandes manifestaciones contra Israel que contribuyeron a un aumento de la polarización social y a un repunte de incidentes antisemitas, según datos de organizaciones comunitarias.
Mohammed Hannon, un ciudadano originario de Jordania, es el principal sospechoso del desvío de fondos
Las autoridades señalan que Hannon habría utilizado su posición pública y su red de contactos para facilitar la recaudación de fondos bajo el pretexto de ayuda humanitaria.
En declaraciones pasadas, el activista había expresado simpatía por lo que denominaba la ''resistencia palestina'', un discurso que ahora es duramente cuestionado tras las detenciones. Sectores políticos de la derecha italiana han pedido a los movimientos de izquierda radical y a colectivos antiisraelíes una revisión profunda de sus alianzas y referentes.
El gobierno de Giorgia Meloni reaccionó respaldando plenamente la operación policial y subrayando que la solidaridad con la población palestina no puede confundirse ni mezclarse con el apoyo, directo o indirecto, a organizaciones terroristas.
El gobierno de Meloni remarcó que las causas sociales no pueden involucrarse en la financiación del terrorismo
Fuentes del Ejecutivo destacaron que el caso demuestra cómo Hamás explota causas legítimas y la buena fe de ciudadanos europeos para financiar actividades violentas, desviando recursos que deberían destinarse a fines humanitarios reales.
Desde Jerusalén, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó que su país proporcionó información de inteligencia que contribuyó al avance de la investigación y facilitó las detenciones.
El gobierno italiano valoró esta cooperación como un ejemplo de coordinación internacional eficaz frente a amenazas terroristas que operan más allá de las fronteras nacionales.
El gobierno de Israel brindó colaboración con recursos de inteligencia
Las críticas a Hamás han sido contundentes en el debate público italiano. Analistas y autoridades coinciden en que el grupo no solo recurre a la violencia contra civiles, sino que también se apoya en redes financieras encubiertas en Europa para sostener su actividad. El caso de Génova, sostienen, evidencia los riesgos de una supervisión laxa sobre organizaciones que recaudan fondos en nombre de causas humanitarias.
El gobierno ha reiterado que continuará reforzando los controles financieros y legales para impedir que Italia sea utilizada como plataforma de financiación de grupos terroristas, defendiendo que estas medidas son esenciales para la seguridad nacional y para la protección de los valores democráticos del país.