El Jurado Nacional de Elecciones oficializó la victoria y la proclamó presidente electa para el período 2026-2031, cerrando definitivamente las impugnaciones presentadas por los comunistas.
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El Perú ha recuperado la esperanza. Este viernes 3 de julio, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) puso fin a la incertidumbre y proclamó oficialmente a Keiko Sofía Fujimori Higuchicomo presidente electa para el periodo 2026-2031.
En una sesión solemne cargada de simbolismo histórico, presidida por Roberto Burneo, el pleno del JNE ratificó que la hija del expresidente Alberto Fujimori es la legítima ganadora de las urnas, convirtiéndose en la primera mujer en la historia republicana en alcanzar la máxima magistratura mediante el sufragio directo.
Keiko Fujimori
Las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), ahora selladas por el JNE, son un monumento a la resistencia democrática frente al avance de la izquierda radical: Fujimori obtuvo 9.223.396 votos, equivalentes al 50,135% de los sufragios válidos.
Por su parte, el representante del extremismo, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, quedó relegado con 9.173.755 votos (49,865%), marcando una diferencia definitiva de 49.641 votos que blinda el retorno al modelo de libre mercado y orden institucional.
Este triunfo histórico no se entendería sin el voto en el extranjero, donde el patriotismo de los peruanos residentes fuera de nuestras fronteras fue el escudo final contra el socialismo. Mientras que en territorio nacional el "zurdo" Sánchez logró una ventaja mínima, la comunidad peruana en el exterior le otorgó a Keiko Fujimori una ventaja aplastante de 81.655 sufragios, inclinando la balanza de manera irreversible a favor de la libertad.
La legitimidad de este resultado ha traspasado fronteras, consolidando un nuevo eje de derecha en el continente. El presidente de Argentina, Javier Milei, celebró el desenlace con un mensaje contundente: “Perú sale del socialismo”, destacando que “los peruanos rechazaron la debacle comunista que planteaba Roberto Sánchez y le dijeron nunca más al socialismo totalitario”.
Keiko Fujimori
En la misma línea, el gobierno de Donald Trump, a través del Subsecretario de Estado, Christopher Landau, oficializó su reconocimiento y felicitó a la presidente electa Keiko Fujimori, augurando una nueva era de cooperación binacional centrada en la seguridad y la prosperidad económica.
El camino hacia la proclamación estuvo marcado por los intentos desesperados de la izquierda por desconocer la voluntad popular. Roberto Sánchez recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para solicitar medidas cautelares, alegando supuestas irregularidades que el JNE ya había rechazado por ser presentadas fuera de plazo y sin sustento legal.
Asimismo, la justicia peruana declaró improcedente un hábeas corpus presentado por sectores vinculados al radicalismo que buscaban frenar la investidura de Fujimori. Al final, la legalidad prevaleció sobre el obstruccionismo: “De manera irregular, nos han vencido”, tuvo que admitir el propio Sánchez ante la contundencia de los hechos.
Keiko Fujimori, quien asumirá el mando el 28 de julio de 2026, no llega sola. La acompañan en este desafío por reconstruir el país sus vicepresidentes Luis Fernando Galarreta Velarde y Miguel Ángel Torres Morales, conformando un equipo sólido que promete estabilidad tras años de caos.
Con la entrega de credenciales programada para el 15 de julio en el Teatro Nacional, se cierra un ciclo de cuatro intentos y tres derrotas, dando paso a una presidencia que surge del aprendizaje y la resiliencia: “Ella salió de prisión sin resentimientos”, afirmó Galarreta, subrayando el espíritu de unidad y pragmatismo que marcará el nuevo gobierno. El Perú ha elegido el camino del orden, y la historia, finalmente, le ha dado la razón a la libertad.