El camino hacia la proclamación estuvo marcado por los intentos desesperados de la izquierda por desconocer la voluntad popular. Roberto Sánchez recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para solicitar medidas cautelares, alegando supuestas irregularidades que el JNE ya había rechazado por ser presentadas fuera de plazo y sin sustento legal.
Asimismo, la justicia peruana declaró improcedente un hábeas corpus presentado por sectores vinculados al radicalismo que buscaban frenar la investidura de Fujimori. Al final, la legalidad prevaleció sobre el obstruccionismo: “De manera irregular, nos han vencido”, tuvo que admitir el propio Sánchez ante la contundencia de los hechos.
Keiko Fujimori, quien asumirá el mando el 28 de julio de 2026, no llega sola. La acompañan en este desafío por reconstruir el país sus vicepresidentes Luis Fernando Galarreta Velarde y Miguel Ángel Torres Morales, conformando un equipo sólido que promete estabilidad tras años de caos.
Con la entrega de credenciales programada para el 15 de julio en el Teatro Nacional, se cierra un ciclo de cuatro intentos y tres derrotas, dando paso a una presidencia que surge del aprendizaje y la resiliencia: “Ella salió de prisión sin resentimientos”, afirmó Galarreta, subrayando el espíritu de unidad y pragmatismo que marcará el nuevo gobierno. El Perú ha elegido el camino del orden, y la historia, finalmente, le ha dado la razón a la libertad.