La decisión ha sido fuertemente respaldada en gran medida luego de conocerse una inmensa cantidad de efectos adversos de la mencionada vacuna.
Kennedy y sus aliados argumentan correctamente que la decisión se basa en el principio de precaución y en evidencia emergente que sugiere que los riesgos del refuerzo en estos grupos podrían no justificar sus beneficios en contextos de baja transmisión y ante variantes menos severas. Bhattacharya, director del NIH, calificó la medida como ''sentido común y buena ciencia''.
Entre los beneficios señalados por los defensores de la medida se encuentra una reducción en la exposición innecesaria a medicamentos en personas con bajo riesgo, menor presión sobre familias y profesionales de salud, y una mayor libertad de elección para padres y embarazadas.












