El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, salió a defender desesperadamente al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y a cuestionar al presidente Javier Milei, luego de que el mandatario acusara directamente a sectores vinculados con el régimen brasilero de haber financiado parte de una campaña de odio internacional contra la Argentina.
En lugar de reclamar explicaciones frente a una acusación de semejante gravedad, el dirigente kirchnerista decidió comunicarse con el canciller brasileño, Mauro Vieira, para transmitirle su rechazo a las declaraciones de Milei, el apoyo a la campaña y pedir disculpas en nombre del Partido Justicialista bonaerense.
El post de Axel Kicillof.
“Ayer vimos, con vergüenza ajena, al presidente Milei ofender e insultar al gobierno de Brasil, a su presidente y a todo un país”, escribió Kicillof en sus redes sociales, donde también sostuvo que desde la provincia de Buenos Aires defienden la "integración regional".
El gobernador fue todavía más lejos al intentar desautorizar al Presidente frente a un funcionario extranjero. “Hoy me comuniqué con Mauro Vieira, el canciller de Brasil, en nombre del PJ bonaerense, para transmitirle que Milei no representa el sentir del pueblo argentino”, afirmó.
El comunista de Kicillof no se limitó a cuestionar una decisión de política exterior, sino que buscó hablar en nombre de toda la sociedad argentina mientras se comunicaba directamente con el gobierno de otro país. Una actitud que exhibe la histórica subordinación del kirchnerismo al socialismos internacional.
El mandatario bonaerense también aseguró que las declaraciones de Milei podrían poner en riesgo inversiones, exportaciones y puestos de trabajo, y acusó al Presidente de actuar para “sostener a un candidato por pedido de Trump”. Sin embargo, no hizo referencia a la denuncia concreta formulada contra el gobierno brasileño ni exigió que Lula aclarara su eventual participación en operaciones políticas contra la Argentina.
El gobernador comunista de Kicillof intento atentar contra la investidura presidencial de Milei.
El episodio expone la contradicción discursiva del gobernador, quien invocó la soberanía y los intereses nacionales mientras se comunicaba con una potencia extranjera para desacreditar al jefe de Estado argentino.
Kicillof no solo defendió al régimen de Lula, sino que actuó como su vocero interno y trató de instalar que Milei carece de legitimidad para representar a la Argentina, en un intento de atentar contra la institucionalidad argentina.