En los últimos días, decenas de unidades de las Fuerzas Armadas de Turquía han intensificado sus actividades en su frontera con Siria, en donde han librado enfrentamientos con las milicias sirias de origen kurdo que se encuentran en el norte del país.
Luego de que el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS) confirmó que se unirán a la nueva administración rechazando la división de Siria las fuerzas turcas han anunciado movimientos para combatir a las milicias kurdas.
Desde la caída de Al Assad, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha manifestado intenciones de poseer el control del territorio sirio que las fuerzas kurdas defienden, principalmente en la zona de Kobani, donde las Fuerzas Democráticas de Siria planean crear una zona desmilitarizada.

Si bien los esfuerzos por mantener una zona desmilitarizada con el fin de mantener una relativa estabilidad en la región se erigía como una posibilidad beneficiosa a las tensiones entre los turcos y los kurdos, las fuerzas armadas que comanda Erdogan lanzaron varios ataques con aviones no tripulados contra los paramilitares sirios.
A su vez, mientras las fuerzas armadas turcas mantienen una tensa calma en la frontera con Siria, las milicias yihadistas respaldadas por el gobierno de Joe Biden han librado feroces enfrentamientos con las milicias Takfiri respaldadas por Turquía. A raíz de este hecho, senadores estadounidenses se han expresado al respecto.
Los senadores Lindsey Graham, del Partido Republicano, y Chris Van Hollen del Partido Demócrata, han expresado su preocupación frente a Turquía sosteniendo que las acciones contra los kurdos socavan la seguridad regional y aquellos esfuerzos por impedir el resurgimiento del ISIS.
Pese a las crecientes tensiones que se dieron en los últimos días entre turcos y kurdos sirios, el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Mathew Miller, afirmó en las últimas horas que a través de la mediación estadounidense se logró alcanzar un alto al fuego en la localidad de Manbech, en Siria.









