Durante los últimos días, la Fuerza Aérea de Israel bombardeó numerosas bases del ejército sirio en ataques cuyo objetivo, según afirman, es evitar que las armas caigan en manos de grupos hostiles.
Fuentes de seguridad regionales y oficiales del derrocado régimen sirio que hablaron con Reuters describieron los ataques aéreos del martes por la mañana como los más intensos hasta el momento, impactando instalaciones militares y bases aéreas a lo largo de Siria, destruyendo decenas de helicópteros y aviones, así como activos de la Guardia Republicana en Damasco y sus alrededores.
Según las fuentes, con alrededor de 400 ataques aéreos, no quedó casi nada de los activos del ejército sirio, ahora en manos del grupo terrorista Hayat Tahrir al-Sham (HTS).
Desde el colapso del régimen de Bashar al Assad, la Fuerza Aérea israelí llevó a cabo cientos de ataques aéreos en Siria, destruyendo armamento avanzado y otras capacidades militares.
Los ataques israelíes en la zona de Barzeh, en Damasco, destruyeron completamente un centro de investigación del Ministerio de Defensa, informaron el martes corresponsales de la AFP. En 2018, los países occidentales, incluidos Estados Unidos, habían atacado previamente estas instalaciones, acusándolas de estar vinculadas a la "infraestructura de armas químicas" de Siria.
Hasta el momento, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no hicieron declaraciones oficiales sobre los ataques, pero fuentes militares indicaron que la Armada israelí ejecutó una operación a gran escala la noche del lunes para destruir la flota naval del régimen derrocado, en el marco de una serie de operaciones destinadas a eliminar los activos militares y evitar que caigan en manos de grupos hostiles.








