El presidente surcoreano Lee Jae Myung ha anunciado una ofensiva sin precedentes contra lo que denomina ''discurso de odio'' y ''desinformación'', desatando una fuerte polémica por ser un ataque directo a la libertad de expresión.
Durante una reunión de gabinete celebrada este martes en la oficina presidencial de Yongsan, Lee instruyó a las autoridades civiles y policiales a ''castigar sin demora'' cualquier manifestación considerada discriminatoria o falsa, y prometió una política de ''tolerancia cero'' frente a quienes ''distorsionen los hechos o violen la dignidad humana''.
Aunque el mandatario insistió en que su objetivo es proteger la democracia y la convivencia, sus palabras y propuestas han sido interpretadas como un intento de censurar la crítica y controlar el discurso público.
Lee afirmó que el país ''ya no puede tolerar los actos de odio o desinformación disfrazados de opinión'' y que estos ''van más allá de los límites de la libertad de expresión''. Detractores del gobierno alertan, sin embargo, que esas declaraciones sientan las bases para una peligrosa expansión del poder estatal sobre los medios y las redes sociales.

Entre las medidas propuestas figura una ley inspirada en legislaciones europeas y japonesas, que castigaría a las plataformas digitales que no eliminen con rapidez contenidos considerados ''discriminatorios'' o ''manipulados''.
El ministro de Justicia, Jung Sung-ho, indicó que las sanciones incluirían multas severas y la posibilidad de cerrar sitios reincidentes. Además, el presidente ordenó preparar normas disciplinarias que contemplen el despido automático de funcionarios públicos que usen lenguaje discriminatorio, incluso fuera de su función.
''Un funcionario que incurra en discurso de odio debe ser inmediatamente descalificado del servicio público'', dijo Lee, aprobando la propuesta del ministro de Gestión de Personal, Choi Dong-suk.










