
Los demócratas en el Senado buscan bloquear los aranceles impuestos a Canadá
Un grupo de senadores demócratas, al cual se sumaron algunos senadores republicanos, aprobaron una resolución que impide la aplicación de aranceles a Canadá.
El Senado de los Estados Unidos aprobó el miércoles una resolución que busca bloquear los aranceles que el presidente Donald Trump impuso a los productos canadienses, a raíz de la emergencia nacional declarada en febrero debido al contrabando de fentanilo.
La medida fue aprobada con una votación de 51 a 48, con el apoyo de algunos republicanos y todos los demócratas. Entre los republicanos que se unieron a los demócratas estuvieron Rand Paul (R-Kentucky.), Mitch McConnell (R-Kentucky.), Susan Collins (R-Maine) y Lisa Murkowski (R-Alaska), quienes votaron a favor de la resolución.
El objetivo de la resolución es terminar con la emergencia nacional que Trump había declarado en el norte de la frontera, la cual se utilizó como base para imponer los aranceles.

Aunque la resolución es en gran medida simbólica, ya que Trump ha señalado que no la firmará, y se espera una fuerte oposición en la Cámara de Representantes controlada por el Partido Republicano, el senador Paul, uno de los patrocinadores de la resolución, argumentó que este es un importante debate constitucional y económico.
Según Paul, los aranceles son, en esencia, impuestos, y no deben ser establecidos por el presidente sin la aprobación del Congreso.
El senador Tim Kaine (D-Va.), co-patrocinador de la resolución, también defendió la medida y afirmó que los aranceles impuestos por Trump no solo son perjudiciales para la economía, sino que también son un ''abuso de poder'' por parte del presidente, quien estaría evadiendo el proceso legislativo normal para imponer políticas comerciales.
Kaine subrayó que, aunque el presidente argumenta que estos aranceles forman parte de una estrategia para reducir los aranceles a los productos estadounidenses en otros países, el presidente ya cuenta con mecanismos de negociación, como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que le permiten resolver disputas comerciales de manera más adecuada.

Por su parte, el senador Mike Crapo (R-Idaho) se opuso a la resolución, argumentando que el debate no se trataba de la relación comercial con Canadá, sino de la existencia de una emergencia relacionada con el fentanilo, que, según él, sí justifica la declaración de emergencia.
En este contexto, el presidente Trump utilizó su cuenta de Truth Social para criticar la actitud de los republicanos que apoyaron la resolución, acusándolos de poner en peligro la vida de los estadounidenses y de jugar a favor de la "izquierda radical" y los "carteles de drogas".
Trump también argumentó que estaban socavando su trabajo para asegurar la frontera norte y defendiendo la posición de que los aranceles eran necesarios para frenar el tráfico de fentanilo desde Canadá.
Trump calificó la resolución como un "truco" político de los demócratas para exponer la debilidad de ciertos republicanos, como Paul, McConnell, Collins y Murkowski, y advirtió que la resolución no pasaría por la Cámara de Representantes.

El exlíder del Senado, Mitch McConnell, en una declaración posterior, afirmó que los aranceles son una mala política económica, y que las guerras comerciales con aliados como Canadá solo perjudican a las personas trabajadoras.
El Senado había aprobado esta resolución como una medida simbólica, ya que no tiene posibilidades de avanzar en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos. El portavoz de la Casa Blanca también dejó claro que el presidente vetaría la resolución en caso de que llegara a su escritorio.
Mientras tanto, Collins, quien había anunciado su apoyo a la resolución, explicó que los aranceles propuestos serían perjudiciales para las familias de Maine, ya que aumentarían los precios de bienes esenciales como alimentos, gasolina y calefacción.
Por su parte, Paul, un crítico constante de los aranceles durante la administración de Trump, advirtió que los aranceles sobre el comercio entre Estados Unidos y Canadá podrían llevar a una recesión económica y aumentarían los precios de los productos, lo que afectaría especialmente a los más pobres.

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