El senador demócrata de Nueva Jersey, Cory Booker, llevó a cabo un maratónico discurso en el Senado de Estados Unidos, que duró más de 25 horas, en lo que muchos han interpretado como un intento de auto-promoción, similar al famoso "momento Spartacus" que Booker había intentado durante las audiencias de nominación del juez Brett Kavanaugh en 2018.
En este caso, Booker no se oponía a un proyecto de ley específico, sino que utilizó su tiempo en el Senado para protestar contra varias políticas de la administración Trump, como la reforma tributaria, la reducción de costos en el Departamento de Gobierno (DOGE) y las tarifas comerciales.
El discurso comenzó a las 7 de la noche del lunes y concluyó más de 25 horas después, cuando Booker proclamó: “Este es un momento moral. No se trata de izquierda o derecha, sino de lo que está bien o mal. Vamos a meternos en problemas buenos”, en una clara referencia al legado del congresista demócrata John Lewis, conocido por su activismo.

El Senado aplaudió tímidamente al final de su intervención, un reconocimiento al esfuerzo y la longevidad de su discurso, que superó el récord de 24 horas y 18 minutos establecido por Strom Thurmond en 1957, quien se oponía a la Ley de Derechos Civiles.
Booker no solo criticó las políticas del presidente Trump, sino que también mostró su preocupación por los recortes a la seguridad social y los beneficios que afectan a los ciudadanos más vulnerables.
En su discurso, comparó el plan de recorte de gastos propuesto por Trump y Elon Musk a la privatización de la seguridad social, asegurando que no era responsabilidad de ellos quitarle a la gente esos derechos.
Booker, además, leyó cartas de sus electores, y citó poesías del líder de la NAACP, James Weldon Johnson, para dar énfasis a su lucha por los ''derechos civiles''.

El senador también criticó las políticas de Trump hacia las universidades “woke”, como Columbia, a las que el presidente había congelado correctamente millones de dólares en contratos federales.
Booker argumentó que el remedio para los excesos de la ideología de izquierda no era suprimir las universidades, sino crear un mercado de ideas más competitivo y justo. En ese contexto, su intervención reflejó la creciente polarización en torno a los temas sociales y los recortes presupuestarios propuestos por la administración Trump.
En complemento a su patética actuación dentro del Senado, el acto de Booker fue visto por muchos como un simple 'stunt'' político, un intento de atraer la atención en un momento cuando el Partido Demócrata enfrentaba grandes desafíos tras las derrotas electorales de noviembre.











