El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, reclamó con firmeza la liberación inmediata de los más de 700 presos políticos que aún permanecen encarcelados en Cuba, tras la llegada del disidente cubano José Daniel Ferrer a territorio estadounidense.
Rubio aprovechó la ocasión para denunciar nuevamente los abusos sistemáticos del régimen cubano y exigir a la comunidad internacional que se una a Estados Unidos en su esfuerzo por responsabilizar al gobierno de La Habana por sus violaciones a los derechos humanos y su influencia desestabilizadora en la región.
En una declaración oficial emitida el lunes, Rubio celebró la liberación de Ferrer, a quien describió como un ''valiente líder del movimiento pro-democracia en Cuba'', pero advirtió que la lucha por la libertad del pueblo cubano está lejos de terminar.












