Además de los problemas en el transporte, el apagón afectó a las redes de telecomunicaciones. Aunque las llamadas por redes móviles estaban interrumpidas, algunas aplicaciones seguían funcionando, lo que permitió cierta comunicación entre los ciudadanos.
Usuarios en redes sociales y chats comunitarios, especialmente en Barcelona y sus alrededores, reportaron la falta de electricidad y la incertidumbre ante la situación. La población y algunos medios alrededor de España y otros países europeos hablan seriamente de un sabotaje por parte del gobierno de Rusia.
Por otro lado, se baraja seriamente la posibilidad de que una línea de transmisión de alta tensión haya explotado y sido seriamente dañada en Andorra, lo cual refuerza la teoría del sabotaje.
















