El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado el despliegue de 2.000 miembros de la Guardia Nacional en Los Ángeles tras varios días de protestas violentas producidas por una invasión de inmigrantes ilegales, luego de las redadas realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las redadas resultaron en al menos 118 arrestos, incluidos 44 solo el viernes, y desataron intensas manifestaciones en el distrito predominantemente latino de Paramount. Las tensiones escalaron con enfrentamientos entre manifestantes y agentes federales, uso de gases lacrimógenos, y acusaciones cruzadas entre autoridades federales y estatales.
El director del FBI, Kash Patel, advirtió que cualquier persona que agreda a un agente del orden ''irá a la cárcel, sin excepción''. En declaraciones a Fox News Digital, Patel afirmó que el FBI respaldará a las fuerzas del orden si las autoridades locales no lo hacen.
En redes sociales, Patel reafirmó su postura: ''No importa de dónde vengas o qué movimiento apoyes. Si la policía local no respalda a nuestros agentes, el FBI lo hará''. La medida intensifica la respuesta federal ante la creciente tensión por las operaciones de inmigración en el estado.
Trump justificó la intervención federal alegando correctamente que las autoridades demócratas locales, en especial el gobernador de California, Gavin Newsom, y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, habían fracasado en restaurar el orden.












