El Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha declarado, a través de su portavoz oficial, que ya no considera que las ''mujeres trans'' sean mujeres, alineándose con un reciente fallo del Tribunal Supremo.
Esta decisión marca un giro importante respecto a sus declaraciones previas. En 2022, cuando era líder de la oposición, Starmer afirmaba que “una mujer es una adulta femenina, y además, las mujeres trans son mujeres”, una postura que decía estar respaldada por la ley.
Sin embargo, el reciente fallo del Tribunal Supremo aclaró que, en el contexto de la Ley de Igualdad, el término "mujer" se refiere únicamente a mujeres biológicas.
Esto implica que personas que nacieron varones y se identifican como mujeres no tienen derecho automático a acceder a espacios o servicios designados exclusivamente para mujeres, como refugios, baños o vestuarios. El portavoz de Downing Street subrayó que esta interpretación ahora es clara y respaldada por la justicia.
La ministra de Educación, Bridget Phillipson, acogió con satisfacción esta "claridad añadida", y afirmó que el gobierno trabajará para proteger los espacios de un solo sexo basados en el sexo biológico.
También confirmó que, en instalaciones de sexo único, un transexual que se percibe como mujer debería utilizar el baño masculino, aunque recalcó que muchas empresas ya ofrecen opciones unisex o cubículos individuales para preservar la dignidad y privacidad de todas las personas.
Este cambio ha provocado reacciones mixtas tanto dentro como fuera del Partido Laborista. Kemi Badenoch, líder conservadora y crítica frecuente de la postura laborista sobre temas de identidad de género, acusó al gobierno de haber dado un giro de 180 grados, diciendo que solo aceptaron esta postura después de que el tribunal les indicara qué pensar. Afirmó: "Sabemos lo que es una mujer, no necesitamos que el Tribunal Supremo nos lo diga".










