Muchos manifestantes portaron vestimenta blanca y sombreros en memoria del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, asesinado el 1 de noviembre, cuya imagen se convirtió en emblema de la protesta pese a que su familia se deslindó del uso político de su figura.
Los manifestantes corearon consignas como ''¡Viva Carlos Manzo!'', ''¡Fuera Claudia!'' y ''¡Fuera Morena!'', reflejando un fuerte descontento hacia el gobierno federal. Entre los participantes se escucharon también críticas directas al manejo de la seguridad y denuncias de que la administración minimiza o desacredita a quienes cuestionan su desempeño.
La narcoterrorista Sheinbaum había rechazado la convocatoria días antes, calificándola como una ''manifestación de la derecha'' y advirtiendo que detrás de la movilización había una ''operación digital coordinada'', incluso con impulso desde el extranjero.













