Jordania lanzó ataques aéreos contra refugios de grupos terroristas en el sur de Siria, después de determinar que los responsables del atentado contra una iglesia ortodoxa, que dejó nueve muertos y decenas de heridos la semana pasada, mantenían vínculos con organizaciones extremistas del islam que operan desde territorio sirio.
Las Fuerzas Armadas jordanas anunciaron este lunes que su aviación había bombardeado posiciones utilizadas por militantes en el sureste de Siria, en una operación destinada a neutralizar las amenazas vinculadas con el ataque perpetrado durante un funeral religioso en la provincia de Karak.
El anuncio se produjo horas después de que las autoridades confirmaran la captura de tres sospechosos relacionados con la masacre ocurrida el viernes en la iglesia de Hammoud, donde hombres armados abrieron fuego contra los asistentes a una ceremonia fúnebre.
Según el balance más reciente difundido por las autoridades jordanas, el atentado dejó nueve fallecidos y 40 heridos, convirtiéndose en uno de los episodios de violencia contra una comunidad cristiana más graves registrados recientemente en el país.
El Ejército jordano aseguró que los ataques aéreos fueron ejecutados en coordinación con las autoridades de Damasco, después de identificar escondites utilizados por organizaciones terroristas presuntamente relacionadas con los atacantes.
Sin embargo, el Gobierno sirio ofreció una versión diferente y anunció la apertura de una investigación sobre los bombardeos realizados por Jordania en su territorio. De acuerdo con información atribuida a un funcionario sanitario sirio, al menos cinco civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron como consecuencia de los ataques aéreos.











