El presidente asistió a la noche de homenaje a las víctimas del 11 de septiembre que se realizó en el estadio de los Yankees, donde recibió una gran ovación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistió ayer por la noche al partido de homenaje a las víctimas del atentado terrorista del 11 de septiembre del 2001 que se realizó en el estadio de los New York Yankees, el equipo de béisbol más popular del país y un símbolo de la cultura norteamericana.
En el evento, Trump recibió una cálida bienvenida por parte de los fanáticos y autoridades del equipo de las grandes ligas. "Los fans fueron muy amables," declaró Trump hoy por la mañana en televisión. "Nunca se sabe qué te vas a encontrar en Nueva York, pero recibimos un aplauso tremendo porque aman a este país".
Los Yankees celebraron la memoria de las víctimas del 11 de septiembre durante una ceremonia previa al juego, con el marcador del equipo desplegando una bandera estadounidense con la inscripción: "11 de septiembre de 2001, no lo olvidaremos".
Noche histórica: Trump fue ovacionado en el estadio de los Yankees y Kirk homenajeado
Los Yankees corean el nombre de Trump y le rinden tributo a Kirk.
Trump, que vio el partido desde la suite familiar del dueño de los Yankees y tras tres paneles de vidrio blindado, manteniendo en todo momento un estricto protocolo de seguridad, presenció cómo en un momento los fanáticos comenzaron a corear a su nombre.
Antes de que comenzara el partido, el mandatario visitó el vestuario donde se encontraban los jugadores del equipo neoyorquino, donde les dijo "van a ganar". La predicción presidencial resultó ser correcta, pues los Yankees, liderados por su estrella Aaron Judge, vencieron a los Tigres de Detroit por 9 a 3.
"Llegó aquí y nos dijo que íbamos a ganar, así que creo que eso nos dio a todos la confianza para salir y hacerlo," declaró Aaron Judge, que luego se sacó una foto con Trump y con todo el equipo. "Creo que tenemos que tenerlo con nosotros más a menudo".
Trump asistió al partido justo un día después del asesinato de su amigo Charlie Kirk. La noche se volvió aún más emocionante cuando el estadio neoyorquino se dispuso a hacer un minuto de silencio por la memoria del dirigente conservador brutalmente asesinado por un terrorista de izquierda.
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