Una nueva serie de bombardeos rusos contra Ucrania dejó al menos seis civiles muertos y numerosos heridos en distintas regiones del país, según informaron autoridades ucranianas. Entre las víctimas se encuentran niños y una mujer embarazada, lo que volvió a poner el foco internacional sobre el impacto humanitario del conflicto iniciado por la invasión rusa hace casi cuatro años.
Los ataques se produjeron en el marco de una ofensiva sostenida contra infraestructura energética y zonas residenciales, en pleno invierno, mientras continúan las gestiones diplomáticas lideradas por Estados Unidos para intentar un alto el fuego.
Ataque con drones en Odesa: víctimas civiles y daños en edificios
En la ciudad portuaria de Odesa, en el sur de Ucrania, un ataque con drones dejó tres personas fallecidas y alrededor de 30 heridos, entre ellos dos niños y una mujer embarazada, según confirmaron las autoridades locales.
De acuerdo con los reportes oficiales, Rusia lanzó más de 50 drones, algunos de ellos con mejoras tecnológicas recientes que incrementan su alcance y capacidad destructiva. Los dispositivos impactaron contra la red eléctrica, un blanco recurrente de Moscú, y alcanzaron al menos cinco bloques de apartamentos, además de dañar un lugar de culto protestante.

El presidente Volodimir Zelensky afirmó que las tareas de rescate continuaban debido a la posibilidad de que hubiera personas atrapadas bajo los escombros.
Muertes también en el este y sur del país
Los bombardeos no se limitaron a Odesa. En el este del país, una bomba alcanzó la ciudad de Sloviansk, en la región de Donetsk, donde murió una pareja de alrededor de 40 años y resultó herido su hijo de 20.









