El organismo redujo al 1% su previsión de crecimiento británico para 2027. Robert Jenrick apuntó contra el gasto, los impuestos y el rumbo económico de Andy Burnham.
La economía del Reino Unido volverá a crecer por debajo de lo esperado en 2027. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recortó de 1,1% a 1% su previsión de crecimiento para el próximo año, en un nuevo dato negativo para el Gobierno laborista de Andy Burnham.
El organismo, sin embargo, mejoró su estimación para 2026: ahora espera que el Producto Bruto Interno británico avance 1,1% este año, frente al 0,9% que había proyectado en junio. La revisión responde principalmente a una demanda interna más sólida durante el segundo trimestre.
El escenario cambia para 2027. La OCDE anticipa que el crecimiento se desacelerará al 1%, mientras que la inflación continuará por encima del objetivo del Banco de Inglaterra. El organismo proyecta una inflación promedio de 3,1% para 2026 y de 2,6% para 2027.
La OCDE vuelve a advertir sobre el gasto y las cuentas públicas
El nuevo pronóstico llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno de Burnham, que enfrenta presiones fiscales y deberá presentar su próximo presupuesto mientras busca financiar sus compromisos de gobierno.
En julio, la propia OCDE había advertido sobre las presiones fiscales, el elevado costo de los intereses de la deuda, la baja productividad y los problemas estructurales que afectan al crecimiento británico. También había reclamado disciplina presupuestaria y reformas destinadas a mejorar la productividad.
El organismo volvió a señalar ahora que el escenario internacional continúa condicionado por los precios de la energía y las consecuencias del conflicto en Medio Oriente. A nivel global, la OCDE proyecta un crecimiento de 2,9% en 2026 y 3% en 2027.
La situación también impacta sobre la inflación británica. El Banco de Inglaterra había advertido recientemente que la inflación podría superar el 4% a comienzos de 2027 debido al encarecimiento de la energía.
Robert Jenrick apuntó contra el rumbo económico de Burnham
El nuevo dato fue aprovechado por Robert Jenrick, canciller en las sombras de Reform UK, para cuestionar las políticas económicas del Gobierno.
En un comunicado difundido este miércoles, Jenrick sostuvo que el Reino Unido crecerá mucho más lentamente que Estados Unidos y señaló que la inflación continúa alrededor del 3%.
Además, vinculó el escenario económico con un eventual impacto sobre el suministro de diésel y apuntó directamente contra Burnham.
“Burnham no tiene la menor idea de cómo volver a ponernos en el camino correcto”, afirmó Jenrick, según el comunicado difundido por Reform UK.
El dirigente también cuestionó la estrategia de aumentar el endeudamiento, el gasto público y los impuestos. “Su política de más endeudamiento, gasto e impuestos fracasó antes y volverá a fracasar”, sostuvo.
Jenrick planteó además una alternativa basada en una reducción del gasto público para permitir una disminución de la carga tributaria sobre el trabajo y reducir los costos energéticos de los hogares.
La economía británica enfrenta un escenario de bajo crecimiento
El nuevo informe de la OCDE deja al Reino Unido con una perspectiva de crecimiento moderado. Para 2026, la economía británica avanzaría 1,1%, mientras que en 2027 el crecimiento se reduciría al 1%.
El dato se suma a otros problemas que la OCDE viene señalando sobre la economía británica: productividad débil, presiones fiscales, altos costos energéticos y un elevado nivel de endeudamiento.
El Gobierno de Burnham enfrenta así el desafío de sostener sus programas de gasto y sus promesas económicas en un contexto de poco margen fiscal y crecimiento reducido.
Desde la oposición, Reform UK utiliza la revisión de la OCDE para reforzar su cuestionamiento al modelo económico laborista y defender una reducción del gasto, de los impuestos y de los costos energéticos.
La revisión de la OCDE no atribuye por sí sola la desaceleración exclusivamente a las políticas de Burnham: el organismo también identifica factores externos, especialmente el shock energético y la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente. Pero el dato vuelve a poner bajo presión las promesas del Gobierno británico de acelerar el crecimiento y mejorar el poder adquisitivo de los hogares.