Pakistán y Afganistán se enfrentan en una nueva ola de violencia fronteriza: hay decenas de muertos
Talibanes patrullan la frontera afgano-pakistaní tras un intercambio de fuego entre ambas fuerzas
porRedacción
internacionales
Los enfrentamientos en la frontera dejaron decenas de muertos entre soldados de ambos países y al menos 12 civiles afganos
Los combates entre las fuerzas de Pakistán y Afganistán se intensificaron este miércoles, dejando decenas de muertos entre militares y al menos 12 civiles afganos fallecidos, según confirmaron las autoridades de ambos países.
Los enfrentamientos se reanudaron antes del amanecer a lo largo de varios puntos de la frontera, especialmente cerca de la ciudad paquistaní de Chaman y el distrito afgano de Spin Boldak, en la provincia de Kandahar.
Talibán en un tanque cerca de la frontera con Pakistán
De acuerdo con Kabul, las fuerzas afganas mataron a 58 soldados paquistaníes en represalia por presuntas violaciones del espacio aéreo afgano. El ejército de Pakistán, por su parte, informó la muerte de 23 de sus tropas y aseguró que el ataque fue repelido con “grandes pérdidas” para las posiciones talibanas.
Combates en zonas pobladas y civiles atrapados
Fuentes médicas de Chaman indicaron que varias personas resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales locales. Testigos reportaron la caída de morteros sobre aldeas paquistaníes, lo que provocó la evacuación de numerosas familias. “Estos combates comenzaron desde temprano y las personas que viven cerca del área fronteriza están abandonando la zona”, relató Najibullah Khan, residente local que pidió un alto el fuego inmediato.
Talibanes patrullan la frontera afgano-pakistaní tras un intercambio de fuego entre ambas fuerzas
Los enfrentamientos dejaron más de un centenar de heridos y afectaron tanto a civiles como a soldados de ambos países. Aunque los combates cesaron brevemente tras llamados de Arabia Saudita y Qatar el domingo pasado, los cruces fronterizos permanecen cerrados y las hostilidades se reanudaron el miércoles.
Acusaciones cruzadas y operaciones nocturnas
El Ministerio de Defensaafgano denunció que Pakistán utilizó armas ligeras y pesadas en ataques sobre Spin Boldak, mientras que Islamabad acusó a las fuerzas afganas de abrir fuego “sin provocación” en el distrito de Kurram, en la provincia paquistaní de Jáiber Pastunjuá.
El ejército de Pakistán aseguró haber abatido entre 15 y 20 combatientes talibanes afganos y destruido una instalación de entrenamiento utilizada por el grupo extremista Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), aliado del Talibán afgano. Según medios estatales paquistaníes, los últimos ataques fueron coordinados por los talibanes afganos y el TTP, en un intento por asaltar puestos militares del lado paquistaní.
La tensión entre antiguos aliados
Durante años, Islamabad y los talibanes afganos mantuvieron una relación de cooperación, pero los vínculos se deterioraron tras la llegada del Talibán al poder en 2021. Pakistán acusa al gobierno islamista de dar refugio al TTP, responsable de numerosos atentados en suelo paquistaní. Kabul niega esa acusación y sostiene que no permite el uso de su territorio para operaciones contra otros países.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid declaró que el ataque fue una represalia por bombardeos aéreos paquistaníes en Kabul y en un mercado del este de Afganistán. Sin embargo, Islamabad calificó esos señalamientos de falsos y reafirmó su derecho a responder “ante cualquier agresión en defensa propia”.
La violencia islamista desborda la región
Los enfrentamientos evidencian cómo la violencia política y religiosa que domina Afganistán desde el retorno del Talibán se ha extendido más allá de sus fronteras, reactivando conflictos étnicos y sectarios históricos en la región.
Talibán en un tanque cerca de la frontera con Pakistán
A diferencia de otras crisis fronterizas, la actual escalada combina elementos militares, religiosos y de poder interno, con ambos gobiernos intentando consolidar autoridad frente a facciones islamistas rivales.
El cierre de los cruces y la persistencia de los ataques nocturnos agravan la situación humanitaria en la zona fronteriza, donde miles de familias dependen del comercio diario y del tránsito binacional.