Tras una decisiva y sólida victoria en la segunda vuelta electoral del 19 de octubre de 2025, Rodrigo Paz Pereira, senador y líder del Partido Demócrata Cristiano (PDC), asumió la presidencia de Bolivia con una plataforma política centrada en una reestructuración profunda del Estado, basada en descentralización presupuestaria, reforma económica con enfoque ciudadano y transformación del sistema judicial.
Su ascenso marca el fin de un ciclo de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS) y de figuras nefastas para el país andino, como Evo Morales, quien ha causado una de las peores crisis económicas y sociales en Bolivia tras 20 años al poder.
Rodrigo Paz está acompañado por Edman Lara, exoficial de la Policía Boliviana conocido por denunciar actos de corrupción interna. Su presencia ha sido interpretada como una señal de firmeza contra las mafias institucionales.

El Plan de Quiroga para sanar a Bolivia
Uno de los pilares del nuevo gobierno es la ''Agenda 50/50'', una propuesta estructural que busca redistribuir el presupuesto nacional entre el gobierno central y los gobiernos subnacionales (gobernaciones, municipios y universidades públicas). Actualmente, el 85% del gasto público se concentra en el nivel central, lo cual, según Paz, profundiza la desigualdad territorial y el centralismo histórico.
Con la Agenda 50/50, Paz plantea que las regiones tengan autonomía real para definir prioridades en infraestructura, salud, educación y desarrollo económico. Esta propuesta ha sido bien recibida en regiones históricamente marginadas, como el Chaco, el norte de Potosí y las áreas rurales de Beni y Pando, que ahora esperan una mayor participación en la toma de decisiones y la ejecución de recursos.

Reforma Económica
La propuesta económica de Paz se distancia tanto del estatismo del MAS como del liberalismo clásico. Bajo el lema ''capitalismo para todos'', su plan incluye una serie de medidas orientadas a democratizar el acceso al crédito y reducir la carga impositiva sobre los ciudadanos y pequeñas empresas.
El nuevo presidente ha prometido acceso a créditos con condiciones favorables, especialmente para jóvenes emprendedores, pequeños agricultores y comerciantes informales. Esto incluye programas de financiamiento en moneda nacional con tasas subsidiadas, articulados a través de la banca pública y alianzas con instituciones financieras privadas.
En cuanto a la política fiscal, propone reducir impuestos a la producción nacional, eliminar aranceles de productos no fabricados en Bolivia, y revisar el sistema tributario para hacerlo más progresivo.











