La caída del Riesgo País y la suba de calificación de Fitch mejoraron el acceso al crédito para emisores argentinos.
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La Ciudad de Buenos Aires colocó deuda por US$500 millones en el mercado internacional a una tasa de 7,375%, la más baja de su historia crediticia desde que obtuvo su autonomía en 1996. La operación, realizada a 10 años bajo legislación inglesa, muestra como gracias a una macroeconomía nacional ordenada, los emisores argentinos vuelven a conseguir financiamiento en mejores condiciones.
La colocación se produjo en una jornada marcada por la fuerte caída del Riesgo País, que descendió hasta los 514 puntos básicos, luego de que Fitch Ratings mejorara la calificación crediticia de Argentina de “CCC+” a “B-” con perspectiva estable.
Fitch Ratings elevó la calificación crediticia de Argentina.
La mejora en la calificación reflejó avances en variables clave de la economía argentina, entre ellas el orden fiscal, el fortalecimiento de las cuentas externas, el avance de reformas económicas y una mejor perspectiva para la acumulación de reservas. En otras palabras: el mercado empezó a poner precio a un cambio de régimen económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
En ese contexto, CABA salió a buscar US$500 millones y recibió ofertas por hasta US$3.000 millones, una señal de demanda relevante para un emisor argentino. La Ciudad emitió la Serie 14 del Bono Tango, con un cupón de corte del 7,05% y una tasa de rendimiento suscripta de 7,375%, por debajo de la colocación previa de noviembre, que había sido al 7,8%.
El presidente de los argentinos, Javier Milei.
La reducción del Riesgo País, el rebote de los bonos soberanos y la mejora de la nota crediticia generaron un entorno más favorable para que jurisdicciones argentinas puedan acceder a financiamiento internacional en mejores condiciones. Con una Argentina más ordenada, el acceso al crédito mejora, los inversores vuelven a mirar al país y el costo financiero empieza a comprimirse.
Durante años, el desorden fiscal, la emisión monetaria, los controles, los defaults y la improvisación kirchnerista encarecieron el crédito para todo el país. Cada provincia, cada ciudad y cada empresa argentina pagaba el costo de una macroeconomía destruida. La tasa la define la confianza la confianza de los mercados, construida en base al equilibrio fiscal, la previsibilidad y el respeto por los compromisos.