Las autoridades vincularon a los sospechosos con una operación destinada a manipular a refugiados ucranianos y organizar protestas para favorecer los intereses del Kremlin.
El gobierno de Polonia expulsó a once ciudadanos extranjeros sospechados de integrar una red de influencia respaldada por Rusia que operaba dentro del país con el objetivo de desestabilizar a la comunidad de refugiados ucranianos y promover acciones favorables a los intereses del Kremlin.
La medida fue anunciada por las autoridades polacas luego de una investigación desarrollada por los servicios de seguridad del país. Entre los expulsados se encuentran nueve ciudadanos ucranianos y dos bielorrusos, quienes, según la Agencia de Seguridad Interna (ABW), habrían participado en actividades de espionaje e influencia política financiadas desde Rusia.
El primer ministro polaco Donald Tusk
De acuerdo con la investigación, los sospechosos recibían recursos económicos para reclutar personas y organizar manifestaciones dirigidas contra el gobierno de Ucrania. Las autoridades sostienen que estas acciones formaban parte de una estrategia de guerra híbrida impulsada por Moscú para generar divisiones entre los refugiados ucranianos y debilitar el respaldo europeo a Kiev.
Los organismos de inteligencia polacos señalaron que la operación buscaba aprovechar la presencia de millones de ciudadanos ucranianos desplazados por la guerra para difundir narrativas favorables a Rusia y provocar tensiones sociales dentro del territorio polaco. La red también habría intentado influir en la opinión pública mediante campañas de desinformación y movilizaciones organizadas.
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Polonia se convirtió en uno de los principales aliados de Kiev dentro de la Unión Europea y la OTAN. Además de brindar asistencia militar y humanitaria, el país recibió a un elevado número de refugiados que escaparon del conflicto, convirtiéndose en uno de los principales destinos para los desplazados.
Un soldado y un policía de Polonia patrullando la frontera con Bielorrusia
En los últimos años, Varsovia ha reforzado las tareas de contrainteligencia y vigilancia frente a posibles operaciones rusas en su territorio. Las autoridades han advertido en reiteradas ocasiones sobre el incremento de actividades de espionaje, sabotaje y campañas de influencia vinculadas a Moscú, especialmente desde el comienzo de la guerra.
La expulsión de los once sospechosos se enmarca en esa política de seguridad y representa una nueva acción de Polonia contra presuntas operaciones encubiertas atribuidas a Rusia. El gobierno polaco sostiene que continuará fortaleciendo sus mecanismos de inteligencia para impedir actividades que puedan afectar la seguridad nacional y la estabilidad interna del país.