El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro recibió atención médica por un traumatismo craneoencefálico leve tras sufrir una caída en la prisión donde cumple condena en Brasilia, un episodio que volvió a encender las alarmas sobre su estado de salud y las condiciones de su reclusión.
Según confirmaron su equipo médico y su defensa, el incidente se produjo luego de que Bolsonaro padeciera una convulsión mientras dormía, lo que provocó que se golpeara la cabeza contra un mueble de la celda.
Tras el episodio, los abogados del exmandatario solicitaron de forma urgente al Supremo Tribunal Federal (STF) que se agilizaran los trámites necesarios para su traslado a un hospital, advirtiendo sobre un ''riesgo concreto e inmediato'' para su salud.
En la presentación judicial, la defensa sostuvo que, dada la situación clínica reciente de Bolsonaro y el tipo de lesión sufrida, resultaba imprescindible realizar estudios médicos completos, incluidos exámenes clínicos e imágenes, bajo supervisión especializada y con custodia policial.

El médico personal de Bolsonaro, Cláudio Birolini, confirmó que el expresidente debía ser trasladado al hospital DF Star, en Brasilia, para una evaluación exhaustiva. Birolini explicó que las caídas representan un factor de preocupación relevante en el caso de Bolsonaro, debido a su historial médico, y señaló que el equipo de salud ya había advertido sobre el riesgo de episodios similares, considerando la evolución clínica del paciente y sus antecedentes recientes.
La familia del exmandatario se pronunció públicamente. Carlos Bolsonaro, hijo del expresidente y exconcejal, relató que encontró a su padre ''adolorido, con hematomas en el rostro y sangrado en los pies'' tras la caída.
Asimismo, expresó preocupación por el tiempo que demoró la autorización para el traslado hospitalario y cuestionó la demora en la atención médica inicial. En adición, el Tribunal Supremo de Justicia le negó la solicitud de internación hospitalaria al expresidente a pesar de su delicada condición de salud.











