La presidente electa de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, ya dejó en claro cómo será el tono de su gobierno: orden, decisión y liderazgo político desde el primer día. A pocas semanas de asumir el poder el 8 de mayo, la mandataria adelantó que firmará dos decretos clave orientados a reorganizar el Poder Ejecutivo y a definir la agenda legislativa, marcando así un inicio de gestión con fuerte impronta reformista.
El primer eje de acción estará centrado en ordenar la estructura interna del Estado, con el objetivo de mejorar la eficiencia y evitar superposiciones dentro del aparato público. El segundo apunta a tomar el control de la agenda del Congreso durante el período de sesiones extraordinarias, lo que le permitirá impulsar rápidamente proyectos considerados prioritarios para el país.













